El Ayuntamiento de Guadalajara ha dado la alerta durante dos sábado seguidos de sendos episodios de superación de los umbrales de información de ozono troposférico. Esto significa que los umbrales de este gas invisible, pero nocivo han superado los 180 microgramos en la atmósfera. Por ello, las personas con problemas respiratorios, los niños, los mayores o los aficionados al deporte al aire libre pueden tener dificultades respiratorias, aunque la alerta no se dispara hasta que el nivel de ozono supera los 240 ug/m3.
Sin embargo, Alberto Mayor, portavoz de Ecologistas en Acción en Guadalajara, ha manifestado: “la Organización Mundial de Salud señala que cuando el ozono troposférico supera la barrera de 120 ug/m3 casi todos los días afecta de manera considerable a la población. Por lo que este es un tema serio que se debe tratar como tal”.
En 2005 Guadalajara registró un total de once episodios de ozono troposférico, cifra que entra dentro de los parámetros normales, según la media de los últimos años, a excepción de 2004, año en el que se registraron niveles anormalmente bajos.
El Ayuntamiento capitalino lleva tres años realizando sendas campañas para que la población conozca los peligros que conlleva la concentración de este contaminante. “El Consistorio ha distribuido más de 10.000 folletos donde se explican los tipos de ozono y cómo influyen en la salud. Además, toda la información está disponible en la página web del Ayuntamiento (
www.guadalajara.es) y existe un banner llamado “Servicio de alertas SMS” que sirve para informar a cualquier ciudadano que se registre de las alertas por acumulación de ozono troposférico”, ha declarado Araceli Martínez, concejala de Igualdad.
En Azuqueca de Henares, la concentración de ozono troposférico también ha superado los umbrales, sin embargo desde el Ayuntamiento no se facilita ningún tipo de información sobre esta sustancia o la repercusión que puede tener en el organismo.
Un contaminante
invisible pero nocivoEl ozono troposférico es un contaminante secundario que se forma en presencia de la luz solar y por los precursores del ozono como son los hidrocarburos y los dióxidos de nitrógeno. Los compuestos reaccionan entre sí en presencia de la radiación solar, con temperaturas muy elevadas, por eso este fenómeno sobre todo se produce en verano.
El aparato respiratorio es el mayor perjudicado por las altas concentraciones en el aire, aunque la afección a las personas depende de la distinta sensibilidad de estas al contaminante y del nivel y tiempo de exposición. Los primeros síntomas se traducen en problemas respiratorios y empeoramiento del asma, pudiendo producirse ligeras irritaciones de las mucosas del sistema respiratorio que provocan tos y garganta seca. El aumento de las concentraciones puede llegar a provocar un empeoramiento de la función pulmonar, dolor de cabeza, ...
Uno de los problemas de este tipo de ozono es que una vez producido es difícil reducirlo a corto plazo. “Las medidas para que estos episodios no sucedan son usar medios de transporte colectivo, ahorrar energía en el hogar, utilizar de manera moderada el aire acondicionado, realizar un mantenimiento correcto de los vehículos...”, apunta Alberto Mayor.