Acerca de la distribución de la ciudad, en sus inicios, los alrededores de la catedral agrupaban a diferentes barrios de albañiles, canteros, vidrieros, que trabajaban en su construcción. Con el tiempo, se ha convertido éste en el centro neurálgico de la visita de los turistas, rodeado de tiendas de souvenirs, cafeterías y una calle empedrada que asciende hasta el castillo y donde el visitante se podrá detener ante la gran oferta artesanal de sus comercios, muchos de ellos también dedicados a la decoración. Además de los más variados productos gastronómicos.
El viajero que llega a la ciudad tiene mucho que ver, ya que Sigüenza ofrece un rico legado arquitectónico de diferentes épocas. Así, existen muestras de edificaciones con características del Medievo, del Renacimiento y del arte Barroco y Neoclásico.
La Sigüenza Medieval
El castillo es el actual Parador de Turismo de la ciudad y uno de los más bonitos de la región de Castilla-La Mancha. Romanos, visigodos, musulmanes y obispos medievales han sido sus moradores, que tras sus muros se protegían de posibles enemigos. Como casi todos los castillos le precede una historia, muchas veces dramática. Así se dice que en una de sus torres vivió la esposa repudiada de Pedro I “el Cruel”, doña Blanca de Borbón, acompañada por un pequeño séquito hasta su salida al destierro.
Visita obligada es también la catedral, que recoge diferentes estilos arquitectónicos por el tiempo que llevó su construcción, comenzando las obras en el siglo XII. En su interior se puede contemplar el altar mayor y su coro, la Sacristía de las Cabezas, joya del Renacimiento y obra de Alonso Covarrubias y Martín de Vandoma. En la capilla de Santa Catalina es donde descansan los restos del Doncel Don Martín Vazquez de Arce.
La iglesia de San Vicente y la de Santiago, ambas del siglo XII y estilo románico, ofrecen la oportunidad de contemplar el Cristo protogótico del siglo XIII y una magnífica portada, respectivamente.
Museo Diocesano
Después de tres año de rehabilitación, en marzo de 2006 abrió nuevamente sus puertas el Museo Diocesano, ubicado en uno de los mejores palacios de la ciudad. Junto a la colección de arte de las iglesias de la diócesis, se pueden observar auténticos tesoros, como la “Inmaculada Niña” de Zurbarán, así como algunas obras de Salzillo, Luis de Morales y una muestra de marfiles.
Continuando con la visita de la ciudad, quienes deseen saber más del Doncel deben acercarse hasta la sede del actual Archivo Histórico Municipal, edifico gótico con elementos mudéjares, que en su día fue morada de la familia Vázquez de Arce y de su vástago, el Doncel.
La Sigüenza Medieval recoge espacios abiertos como es la conocida Plazuela de la Cárcel, siglo XV, desde la que se pueden ver los arcos de la antigua Posada del Sol.
Sigüenza Renacentista
El Renacimiento llega a la ciudad de la mano del Cardenal Mendoza en el siglo XV, que derriba parte de la muralla para crear un barrio renacentista. Más adelante el obispo Carvajal crearía otro alrededor de la Catedral. Obras del Renacimiento seguntino son su Plaza Mayor, donde se celebraba el mercado semanal, las actividades taurinas y actos de justicia junto a la Puerta de las Cadenas.
La ermita del Humilladero, actual Oficina Municipal de Turismo, era el lugar donde los forasteros rezaban antes de entrar en la ciudad, ofrece fachada manierista y una bella bóveda de nervios góticos. Más muestras del Renacimiento son: el Monasterio e Iglesia de las Ursulinas, un antiguo convento franciscano con fachada de estilo barroco, del s. XVIII, y el Monasterio de Clarisas e iglesia de Nuestra Señora de los Huertos, s. XVI, que ofrece una bóveda de crucería gótica, portada plateresca, restos de una calzada romana en el atrio y una necrópolis.
Sigüenza Barroca y Neoclásica
El barrio de San Roque es muestra de la España ilustrada y fruto del trabajo del maestro Juan Diez Ramos que lo diseño por encargo del obispo Juan Díaz de la Guerra, a fines del
siglo XVIII. En él se puede visitar su Ermita restaurada en el año 1990 y el callejón de los Infantes, donde se encuentra el Palacio en el que vivían los niños cantores de la Catedral y
lugar de un museo de aperos de labranza.
Por último, una muestra del arte neoclásico del siglo XIX es el jardín botánico, cuyo trazado sigue el curso del río Henares y uno de sus lados está rodeado de una barbacana de piedra.
Hace varios años que Sigüenza se incorporó a la Red de Ciudades Medievales, teniendo la satisfacción de compartir este título con otras poblaciones españolas como Hondarribia,
Almazán, Consuegra o Laguardia. Esta distinción, sin duda, no hace sino ofrecerle nuevas alternativas a la ciudad, ya que le da la posibilidad de participar en múltiples iniciativas, dirigidas especialmente al sector turístico, cultural, medioambiental, deportivo, folklórico, gastronómico y de alojamiento. De este modo, a través de esta asociación de villas medievales se pretende configurar una red de ciudades medievales europea que promocione la difusión de alojamientos y otros servicios turísticos, asistiendo conjuntamente a ferias y otros eventos.