cudir hasta la Sierra Norte de Guadalajara merece una visita a Galve de Sorbe, una localidad situada en la ladera de la sierra del Alto Rey que integra una tremenda riqueza monumental y natural. Liderado por su castillo medieval del siglo XV, Su riqueza arquitectónica y su posición geográfica, dominante del valle del Sorbe y de la sierra Pela, lo convierten en un símbolo indiscutible de la comarca serrana.
El encanto de Galve no reside únicamente en el castillo; radica también en su atractivo conjunto urbano y rural. Galve es una población de cierta entidad que aguarda al visitante con sus renovadas casas de sólida arquitectura, alejada de las lajas de pizarra negra que proliferan en núcleos del contorno. Denotan este tipo de edificaciones la sobriedad social y económica del románico, sin duda, cimentada en su pasado extraordinario, dada su lejanía de los principales caminos del mundo. Dinteles empedrados, representaciones iconográficas y fechas inscritas en la piedra tallada, se pueden encontrar en algunas fachadas del pueblo, y también en la deformada portada de la Iglesia Parroquial.
En cuanto a sus parajes naturales, el municipio alberga el nacimiento del río Sorbe cuya ruta es de las más interesantes. El nacimiento del Sorbe se sitúa en el paraje de la Dehesa, en la margen izquierda del caminillo de polvo y tierra que conduce de Galve a Campisábalos. Éste se puede tomar al sur del pueblo, en sentido del castillo medieval y el cementerio municipal.
Fiesta de las danzas
Pero a Galve también lo conocen sus fiestas, las tradicionales danzas declaradas de interés turístico provincial que cada año en agosto reunen a centenares de visitantes dada su espectacularidad y autenticidad. Tienen lugar en honor a la Virgen del Pinar y su origen se remonta a varios siglos. Tras unos años de decadencia, fueron recuperadas en 1989. Desde este año, y de manera interrumpida, las danzas se han bailado con ocasión de las fiestas patronales.El encanto de Galve no reside únicamente en el castillo; radica también en su atractivo conjunto urbano y rural. Galve es una población de cierta entidad que aguarda al visitante con sus renovadas casas de sólida arquitectura, alejada de las lajas de pizarra negra que proliferan en núcleos del contorno. Denotan este tipo de edificaciones la sobriedad social y económica del románico, sin duda, cimentada en su pasado extraordinario, dada su lejanía de los principales caminos del mundo. Dinteles empedrados, representaciones iconográficas y fechas inscritas en la piedra tallada, se pueden encontrar en algunas fachadas del pueblo, y también en la deformada portada de la Iglesia ParroquialEn cuanto a sus parajes naturales, el municipio alberga el nacimiento del río Sorbe cuya ruta es de las más interesantes. El nacimiento del Sorbe se sitúa en el paraje de la Dehesa, en la margen izquierda del caminillo de polvo y tierra que conduce de Galve a Campisábalos. Éste se puede tomar al sur del pueblo, en sentido del castillo medieval y
el cementerio municipal.
El encanto de Galve no reside únicamente en el castillo; radica también en su atractivo conjunto urbano y rural. Galve es una población de cierta entidad que aguarda al visitante con sus renovadas casas de sólida arquitectura, alejada de las lajas de pizarra negra que proliferan en núcleos del contorno. Denotan este tipo de edificaciones la sobriedad social y económica del románico, sin duda, cimentada en su pasado extraordinario, dada su lejanía de los principales caminos del mundo. Dinteles empedrados, representaciones iconográficas y fechas inscritas en la piedra tallada, se pueden encontrar en algunas fachadas del pueblo, y también en la deformada portada de la Iglesia Parroquial.
En cuanto a sus parajes naturales, el municipio contempla el discurrir del río Sorbe cuya ruta es de las más interesantes. El nacimiento del Sorbe se sitúa en el paraje de la Dehesa, en la margen izquierda del caminillo de polvo y tierra que conduce de Campisábalos a Galve. Éste se puede tomar al sur del pueblo, en sentido del castillo medieval y el cementerio municipal.
Fiesta de las danzas
Pero a Galve también lo conocen sus fiestas, las tradicionales danzas declaradas de interés turístico provincial que cada año en el tercer fin de semana de agosto reunen a centenares de visitantes dada su espectacularidad y autenticidad. Tienen lugar en honor a la Virgen del Pinar y su origen se remonta a varios siglos. Tras unos años de decadencia, fueron recuperadas en 1989. Desde este año, y de manera interrumpida, las danzas se han bailado con ocasión de las fiestas patronales.