OPINIÓN
Última actualización 02/09/2011@01:34:45 GMT+1
Esta época veraniega es muy dada a los espectáculos taurinos. Corridas, encierros, charlotadas y recortes, por doquier.
Así, estamos viendo corridas por parte de nuestros políticos para terminar de rematar la reforma constitucional. Escuchándose por ahí al “tendido del 7” que exige un referendum para determinar si nuestra carta magna recoge en su articulado que un alcalde o un presidente de una comunidad autónoma, no puede “estirar la mano más que la manga”.
Estamos padeciendo ahora, donde nos han llevado, años de renovar calles casi nuevas, pistas de padel, “carriles-bicis”, columpios “guachis”, nuevos aeropuertos y autopistas, subvenciones para leche materna, etc. Cosas estas, que a todos nos gustan en mayo o menor medida, pero, que claramente no podíamos permitirnos y por tanto, se han hecho a base de deuda. Deuda que ahora hay que pagar o refinanciar.
No le anda a la zaga el gran macroconcurso de recortes. Recorte de gastos, de plantilla, de inafraestructuras, de salarios, de beneficios. Recortes, en la administración del estado, en la Diputación, en la Junta, en los Ayuntamientos. Recortes, que podríamos considerar como necesarios, pero no deberíamos olvidar, que sin una mínima inversión, no conseguiremos crear un caldo de cultivo que sea favorable para retomar en algún momento la senda del crecimiento. Igual la nueva Ley de Emprendedores de Castilla-La Mancha, sigue esta línea.
También vemos, encierros y manifestaciones, que es lo que proponen los sindicatos, muy INDIGNADOS ellos, además de con la reforma constitucional, con la reforma que reforma la última reforma reformada de la normativa laboral (la frase podría formar parte perfectamente de una charlotada). Reforma que en mi humilde opinión, va en la línea correcta, aunque se queda corta. Y al quedarse corta, traerá nuevamente otra reforma reformada de lo que ahora se reforma. En este campo, como en muchos otros, el afán de protección a la parte teóricamente más débil (el trabajador), se vuelve en contra del protegido.
Y para charlotadas, ya hemos visto bastantes en nuestros políticos (de todos los bandos sin excepción) y en los futbolistas de las dos grandes superpotencias, pero sobre todo en algún personajillo que se ha apropiado del mejor equipo de fútbol del mundo y que siendo un grandísimo entrenador, consigue empañar su trabajo y el de sus jugadores, con lamentables espectáculos, en los que pareció recuperar su papel de “ojeador”.
Y por cambiar de tercio, me gustaría terminar, con una cuestión (no taurina) sobre la que me pidieron opinión, y no se me ocurre una manera mejor que hacerlo con una pregunta del trivial, ¿Qué actual Jefe de Estado cuando estudiaba, fue miembro por voluntad propia, de las juventudes hitlerianas? Que la fuerza os acompañe.