Última actualización 25/02/2011@10:49:04 GMT+1
NO se puede recoger otra cosa que lo que se siembra ¡y a veces ni aún sembrando se recoge! Viene esta afirmación a propósito de la situación que atraviesa el centro de la ciudad, el casco histórico.
Es una evidencia que está más muerto que vivo, pero no podía ser de otra manera pues son demasiados mandatos sin que haya habido una acción política que se tomara en serio su reactivación y cuando hubo una posibilidad encima de la mesa que podía suponer un impulso definitivo para éste se desestimó y se apostó por un lugar ubicado en una de las zonas de ampliación de la ciudad. Si cuando se decidió llevar el nuevo campus universitario al Polígono del Ruiseñor, se hubiera apostado por dejarlo en el centro no sólo se habría llevado vida hasta él, además juventud, sino que, de paso, se habrían recuperado edificios logrando a la vez cambiarle la cara al centro, hacerle un lifting, que no le habría venido nada mal. Tenemos Alcalá de Henares a un paso que puede servir como ejemplo; pero se decidió lo que se decidió –hay responsables políticos de ello y en las hemerotecas constancia– y el centro está como está. Consecuencia de que por un lado las empresas de más peso se han ido marchando a zonas de expansión de la ciudad donde podían ofrecer un mejor servicio a sus clientes, los comercios no han sabido adaptarse a las exigencias y al ritmo de vida de la sociedad actual y ahora que pretenden hacerlo no es que sea demasiado tarde pero les va a exigir más y mayores esfuerzos y les va a llevar más tiempo lograr resultados. Si tenemos en cuenta que los nuevos desarrollos y las nuevas urbanizaciones han acogido a gran parte de la población joven no es de extrañar que fuera del horario comercial, el centro es lo más parecido a una ciudad fantasma. Y así se completa y se dibuja un panorama que tiene un tanto abatidos a los empresarios del comercio y de la hostelería que todavía no han tirado la toalla y aún permanecen en él.
El Gobierno municipal que preside Antonio Román ha realizado un importante esfuerzo económico para la reconstrucción urbanística del casco histórico, cosa que ya es importante, sobre todo para darle un aspecto más acogedor. Y por si eso no es suficiente, que no lo es, acaba de presentar toda una batería de medidas de apoyo al comercio y a la hostelería –en nuestras páginas 2 y 3 damos cumplida información de ellas– que pueden marcar el inicio de una nueva etapa en la que se empieza apostar de manera decidida por la recuperación del centro. Pero que no se engañe nadie, o todo esto va unido a un cambio de mentalidad de los propios comerciantes y hosteleros o será imposible ganar la batalla.