El arco
Última actualización 14/02/2011@20:38:16 GMT+1
La frase es titularidad de Monseñor Tarancón –Lito Delgado, cuñado de Suárez, a la sazón “fontanero” en Moncloa en aquellos tiempos, la escuchó de su propia boca, y hace ya años, al utilizarla en una conversación que manteníamos nos refería cómo y cuándo salió de los labios del cardenal–: “Si quieres que algo no se sepa no lo pienses”. Y no es por que la dijera todo un cardenal, pero llevaba más razón que un santo.
Antonio Román que en las anteriores municipales vio como se volvía en contra de su partido que la lista se supiera con demasiada antelación, aunque desconozca la sentencia de Tarancón –al menos no estaba en aquella conversación–, debe saber perfectamente que la única manera de que no se filtre nada acerca de la futura lista del PP al Ayuntamiento de la capital es no ya el ni soltar prenda, sino el ni siquiera haberse puesto a pensar en ello. Bueno, a lo mejor algo ha pensado ya, pero ha debido de ser de manera tan superficial que no le ha podido la tentación de ponerlo en común con sus más allegados políticos. Y así andamos unos –sus allegados políticos– y otros –los periodistas– intuyendo por donde pueden ir los tiros, pero sin confirmación alguna.
Hace dos números hacíamos una información –por cierto muy comentada en círculos políticos– sobre las posibles bajas e incorporaciones que los cabezas de listas de ambos partidos, Román y Valerio, pueden introducir en sus candidaturas, información que, por cierto, tuvo una respuesta inmediata por parte de esta última que casi de manera simultánea mandaba un “sms” a los militantes de su partido en el que les decía que lo publicado por nosotros eran puras especulaciones de un periodista. En cualquier caso sería de dos, que eran los –las– que firmaban la información. Parece ser que entre los mosqueos de algunos de los que se sentían ya excluidos y algún que otro bisoño –políticamente hablando– que agradecía en su facebook el nombramiento, no le quedó otro remedio que tirar de móvil y de mensajes.
No parece que sea un pecado el ejercicio periodístico de, en función de las fuentes que se manejan, tratar de conjeturar o adelantar informativamente ciertos movimientos políticos. Bien al contrario, es una práctica habitual que incluso el lector agradece, a juzgar, por el interés y el seguimiento que despierta.
Ya veremos si en esa información, con algunos nombres, dábamos en la diana, porque aún definiéndolas como las ha definido Magdalena Valerio –como puras especulaciones de un periodista– no se va a cambiar una lista si existe un compromiso y una palabra dada. El mosqueo sería aun mayor.
Y es que como decía Monseñor si quieres que algo no se sepa no lo pienses, porque de ello a hacerse público hay una delgada línea que se traspasa sin apenas darnos cuenta.