Última actualización 08/02/2011@14:06:58 GMT+1
TRAS despedir el 2010 con 20.354 parados, resultaba casi lógico pensar que el paro había tocado fondo y que a partir de dicha cifra sólo cabía mejorar o por lo menos que la destrucción de empleo se viera frenada de una vez por todas, pero como todo es susceptible de empeorar, enero se ha despachado con una cifras de paro que dejan helado al más pintado.
Y es que comparando la cifra (1.208) con la del mes anterior (217) el incremento es de casi un quinientos por cien y lo que es todavía más llamativo, sólo enero de 2011 ha dejado casi tantos parados como todo el año 2010 (1.397).
Habrá que esperar a ver cual es la tendencia en los próximos meses, pero si datos como estos ponen de manifiesto que las medidas adoptadas hasta el momento –pactos por el empleo, planes de choque, reforma laboral– han resultado sino ineficaces, cuando menos insuficientes, el pacto alcanzado el miércoles entre el Gobierno, empresarios y sindicatos hace conferir expectativas de un futuro mejor. Es un pacto sin duda histórico, que nos retrotrae aquellos llamados “Pactos de la Moncloa” que permitieron salvar otra situación económica, aunque con otros matices y en otras circunstancias, igualmente complicadas. Lo único lamentable es que hayamos tardado tanto tiempo en llegar a este punto, aunque que en tan solo cuatro meses hayamos pasado de un huelga general a un acuerdo suscrito por el Gobierno y todos los agentes sociales, es sin duda un hecho histórico, lo que falta ahora es que los partidos de la oposición se incorporen a este pacto y ayuden a la materialización de estas y otras medidas que hayan de adoptarse. Sin duda, ello propiciará que la “marca España” salga reforzada. Ese es el objetivo.
Que crezca el paro no es ni más ni menos que la consecuencia directa del cierre y restructuración de empresas y, lamentablemente, cuando una empresa cierra, esa ya no se vuelve a recuperar. Y dado que el sector público no puede absorber todo el paro que hoy existe, ni puede ni debe erigirse como única alternativa al mercado del trabajo, sólo mediante la creación de empresas o facilitando el mantenimiento de las existentes y mejorando la productividas, se puede empezar a combatir el paro.
Aunque hay excepciones en las que se demuestra lo contrario, normalmente cuando un empresario echa el cierre es porque, después de haber intentado y quemado todas las alternativas posibles no le queda otro remedio.
En el mes de diciembre saltaba a los medios de comunicación la delicada situación económica por la que atraviesa una de las empresas provinciales más emblemáticas, cual es Rayet Construcción, ahora por la misma empresa conocemos que tras la venta de activos y el haber alcanzado acuerdos con las entidades financieras para la refinanciación de su pasivo y con los acreedores para la quita de una parte y refinanciación del resto de la deuda, la empresa va a continuar su actividad. Sin duda, en el panorama actual, una excelente noticia.
No pinta bien el futuro, pero sólo desde la responsabilidad y el esfuerzo de todas las partes, políticos, entidades financieras, empresarios y trabajadores, se puede salir de esta agobiante situación. El pacto alcanzado es un paso firme que nos sitúa en ese camino que nos puede permitir alcanzar el objetivo.