Última actualización 31/01/2011@19:49:24 GMT+1
NO se ha cumplido todavía el año de que se produjera la renovación de sus órganos de gobierno, tras las elecciones más disputadas de su historia, que sentaron en la presidencia de la misma a Juan José Cercadillo, sustituyendo a Carlos Remartínez, cuando el Gobierno de Zapatero se ha cargado de un plumazo las cuotas que todos los empresarios y autónomos tenían que satisfacer obligatoriamente a las Cámaras de Comercio.
Una medida que se supone va a complicar sobremanera la financiación de estas instituciones y puede ser que hasta ponga en peligro su supervivencia como corporaciones de derecho público.
Lo cierto es que en Guadalajara, salvo la organización de ExpoGudalajara, evento que empezó a celebrarse en la etapa en la que Ramón Silgo se sentaba en la presidencia de dicha institución, recuperando una feria bastante arraigada en tiempos, la enraizamiento de la institución con la ciudad y su tejido empresarial era poco o nulo. Fue precisamente a través de esta feria, que alcanza su máxima expresión a finales de los noventa, hasta el 2007, coincidiendo con los momentos de mayor expansión del sector de la construcción, cuando la Cámara de Guadalajara más se proyecta hacia la ciudad y cuando sus anteriores gestores se plantean proyectos –Ciudad del Transporte, primero, y luego Círculo Mercantil y Palacio de Congresos o viceversa– que lejos de concretarse en realidad –el primero aparcado, el tercero en suspenso y el segundo construído pero sin abrir– pueden convertirse, sobre todo éste último, en dificultades añadidas para el futuro de la misma.
Si por un lado, en ese panorama que, de manera generalizada, se dibuja un tanto complicado para todas las Cámaras a consecuencia de la supresión de dichas cuotas, que hasta ahora se configuraban como los únicos ingresos, gracias a los cuales éstas subsistían, puede ser que la de Guadalajara sea la excepción y pueda sobrevivir sin problemas gracias a su corta estructura de personal. Por otro lado, los compromisos económicos adquiridos por el anterior equipo de gobierno, pueden caer como una losa sobre el futuro de la institución, con independencia de las responsabilidades que pudieran derivarse.
Como suele decirse tienen tajo los nuevos gestores y los próximos días pueden ser claves. Atentos a lo que viene, que puede traer cola.