Última actualización 17/12/2010@12:20:43 GMT+1
El secretario general del PP de Guadalajara, Porfirio Herrero, junto al vicepresidente de la FEMP en Castilla-La Mancha y alcalde de Campo de Criptana, Santiago Lucas, y al portavoz popular en la Diputación, Mario González, comparecían esta semana en rueda de prensa para poner el acento en la asfixia económica que sufren los ayuntamientos de la región como consecuencia de los impagos y los retrasos que padecen a la hora recibir las cantidades que por un concepto u otro debe abonarles la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
Cierto es, pero parece obligado añadir o no conviene olvidar que dicha asfixia es la misma, o parecida, a la que sufren –sufrimos – los acreedores de éstos –y de la propia Junta– que cual efecto dominó se les –nos– trasmite. Y lo decimos por propia experiencia como acreedores que somos de algunos de esos Ayuntamientos en función de la publicidad que insertan en nuestro medio –confianza que agradecemos enormemente en la medida en que nos ayuda a sobrevivir en una etapa tan incierta como ésta–. Claro que ello es ni más ni menos que el resultado que se deriva de esos tiempos de bonanza económica no tan lejanos –aunque el discurrir de ahora se haga eterno– y que hoy, en un círculo vicioso, acogota a todos, sin excepción, poniendo en jaque hasta la propia supervivencia.
En los últimos años, las inversiones en instalaciones de carácter social, cultural y deportivo en los municipios de la provincia en particular y de la región en general han estado a la orden del día, aunque a día de hoy algunas de ellas –bastantes– ni se utilizan y, en la mayoría, su mantenimiento suponga un verdadero problema para las arcas municipales, hecho éste que si se hubiera tenido en consideración en su momento probablemente algunas de dichas instalaciones no se hubieran llevado a cabo. Aunque como en esos años parecía más fácil todo… pues de aquellos polvos vienen estos lodos. Pero, como dice el proverbio bíblico, el que esté libre de culpa que tire la primera piedra, y que nadie se llame a engaños porque si unos propusieron las inversiones otros las aceptaron. Si la financiación de los ayuntamientos ha sido y es una asignatura pendiente que ha dado pie a numerosas irregularidades en esos años de bonanza, en los que todo ha sido posible, necesita a día de hoy que se acometa de manera urgente y con sensatez, por lo menos para que éstos puedan saber a que se tienen que ajustar en los gastos sin partir de unos ingresos crecientes cual cuento de la lechera.
Y si hay que poner orden en los gastos de los ayuntamientos, qué decir en los de las comunidades autónomas. Ya se lo han dicho a Zapatero sus –nuestros– socios europeos. Que esa es una de las tareas que trae en la cartera a su vuelta de la reunión de ayer del Consejo Europeo.
Lo peor del caso es que, como dice el refrán, siempre nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena y cuando vamos calados hasta los huesos. Triste condición la nuestra.