Última actualización 29/10/2010@14:56:24 GMT+1
En Guadalajara Dos Mil estamos de estreno. Del número 18 de la calle Ramón y Cajal nos hemos trasladado al 53 de Virgen del Amparo. El acceso es por Alonso Núñez de Reinoso, junto al número 9. Si lo precisan, allí encontrarán las nuevas oficinas que llevamos habitando desde el pasado viernes, día 22.
Lo cierto es que en estos tiempos cualquier cambio supone una gran complicación, porque al traslado de los enseres y mobiliario propio de cualquier oficina –algo que no deja de ser pesado, pero nada más– hay que añadir el traslado de todo un complejo equipo informático que se soporta y nutre de una red telemática, que no pesa nada, pero que lo complica y hace mucho más difícil todo. Lo difícil no es trasladar trece o catorce ordenadores, es probablemente lo más fácil y menos pesado de todo, lo complicado es que vuelvan a funcionar conectados entre sí y, por supuesto, conectados con el mundo. Porque eso de los operadores de telefonía, eso de las redes, de los nodos, de los pares y las tarjetas es otro mundo. Un mundo tan etéreo, tan difícil de agarrar entre las manos que puede desquiciar al más pintado. Y, lo peor, es que son como las lentejas…
No obstante las mudanzas tienen su parte buena, por la carga que se alivia. Porque obligan a hacer limpieza que, en un periódico, viene al pelo por el acumulo de papeles al que se tiende en una empresa de este tipo. Vamos que si eres muy proclive a guardarlo todo, una mudanza cada diez o doce años es recomendable.
¿Imaginan ustedes la de informes, dossieres, memorias… y quién sabe qué más cosas habíamos acumulado en estos años en los que hemos estado al lado de la Plaza de Bejanque? Algunos de ellos curiosísimos, otros acertados y otros… Cuando los lees no puedes por menos que esbozar una sonrisa. Por ejemplo la memoria de 2007 de CCM –lo que ha cambiado la historia de ayer a hoy–, o aquel otro estudio de previsión de crecimiento realizado a finales de 2003 y presentado a comienzos del 2004 para la provincia que fijaba en 50.000 el incremento de puestos de trabajo en el Corredor para 2010. Nada más y nada menos que 50.000… ¡Con lo bien que nos vendrían ahora! Probablemente el estudio fuera un tanto optimista pero lo cierto es que pocos sopesaron entonces que se podían cargar a la gallina de los huevos de oro.
“Guadalajara tiene que tener Palacio de Congresos y la Cámara contará con mi apoyo”, es un titular que acapara la portada de una revista de la Cámara que apareció arriba de un motón de ellas. Un titular que ahora no extrañaría nada pero que teniendo en cuenta que quien hacía dicha afirmación era la presidenta de la Diputación y que el momento era octubre de 2008, pues no deja de tener su gracia.
En la mañana de ayer Jesús Alique, en unas declaraciones que se podían escuchar en un matinal de radio, justificaba el retraso que se producen en algunas de las obras anunciadas por el ejecutivo nacional, porque las obras no se hacen de un día para otro. Mucho ha tardado en descubrirlo, de qué si no las veces que él presentó la Autovía de la Alcarria, y de las que había clara constancia en otro montón de recortes que acumulaban polvo en otra estantería.
Es lo que tienen las hemerotecas, que a poco que te descuides te dejan con las vergüenzas al aire. Incluso a los que nos dedicamos a esto de escribir.
Y el que este libre de culpa…