Última actualización 09/09/2010@22:48:03 GMT+1
LREDEDOR de 200.000 personas, al año, utilizan la línea de ferrocarril que une Guadalajara con Sigüenza. Y viceversa. No lo decimos nosotros, lo dice un estudio que posee el Gobierno regional al respecto y que pone de manifiesto demasiadas razones –tantas como 200.000– como para que Renfe reconsidere sus intenciones de cargarse de un plumazo, por antirentable, una línea que lleva funcionando más de 150 años y cuya desaparición dejaría en una precaria situación a una serie de municipios de la provincia, en una de las zonas con mayor índice de despoblación, a los que se privaría de un servicio básico y que como en el caso de Sigüenza puede resultar vital para su desarrollo, ya que gracias a un tren como el Tren Medieval, que año tras año va –tal vez sería más correcto decir iba– ganando en usuarios, y a sus encantos se ha convertido en la segunda ciudad más turística y visitada de Castilla-La Mancha.
Ya es demasiado contrasentido que el mantenimiento de un servicio básico se establezca en criterios de rentabilidad económica, cuando parece mucho más lógico que con una infraestructura ya realizada y consolidada lo que se debiera es de tratar de potenciar su utilización, aunque solo fuera por puros criterios de sostenibilidad que pasan por primar la utilización de los medios de transporte público en lugar del privado. También parece contrasentido por parte de Renfe y de Fomento que a la vez que se habla de suprimir este servicio se esté elaborando todo un plan para la eliminación de pasos a nivel, algunos de ellos en esta misma línea.
Ante las intenciones de Renfe puestas recientemente de manifiesto, la respuesta por parte de los ciudadanos de la zona no se ha hecho esperar, la Plataforma en Defensa del Ferrocarril ha recogido ya 10.000 firmas que, teniendo en cuenta los habitantes de la zona no parecen pocas. También es importante el apoyo que la plataforma ha recibido de la Diputación y la más reciente implicación de la Junta, pero ¿serán suficientes apoyos para frenar esas intenciones? Permítannos que lo dudemos pues estaba claro que en la medida que Renfe fuera apostando por las líneas de Alta Velocidad iría abandonando las convencionales. Lo peor es que en Guadalajara ni la una ni la otra y ¡para que hablar de Civis!