Última actualización 13/08/2010@10:16:36 GMT+1
EL diputado regional por Guadalajara del Partido Popular, Porfirio Herrero, criticaba el pasado miércoles en rueda de prensa las subvenciones concedidas por el gobierno que preside José María Barreda a las organizaciones empresariales y sindicales.
Subvenciones millonarias, según Herrero, que además se extienden hasta 2013, hecho que enfatiza el diputado al haber de por medio unas elecciones autonómicas, el próximo año, que pudieran deparar un cambio al frente del Gobierno regional.
No le falta razón –bien al contrario– en esta argumentación a Porfirio Herrero, pues no parece lógico –máxime tratándose de subvenciones– dejar hipotecas para el próximo Gobierno, cambie o no el signo político del mismo como consecuencia de esas elecciones.
Aunque el diputado regional Porfirio Herrero va más allá y adivina ciertas intenciones espurias en la aprobación de dichas subvenciones cuales son conseguir –dicho sea finamente, “comprar” en corto y por derecho– el apoyo de estas organizaciones ante el Debate del Estado de la Región, o para la aprobación de los presupuesto del año que viene o de cara a las propias elecciones autonómicas. Eso sí, dicho desde el respeto a las organizaciones empresariales y sindicales a las que Porfirio Herrero pretende no “molestar” con dichas afirmaciones, cosa que no podemos afirmar que al final haya conseguido.
Bien es cierto que poco tienen que decir los unos y los otros en un debate sobre la situación por la que atraviesa la región como consecuencia de la acción del Gobierno. Un debate en el que no tienen ni voz ni voto, como tampoco votarán ni se dejará sentir su voz a la hora de que las Cortes de Castilla-La Mancha aprueben o no los presupuesto para el próximo ejercicio. Al menos nosotros no llegamos alcanzar a ver los hilos que tanto unos como otros puedan mover en ese sentido. Mucho más difícil puede resultar, si cabe, que empresarios y sindicatos sean capaces de movilizar el voto de sus afiliados, bases o como quiera llamarse, en los próximos comicios autonómicos, aunque si Herrero lo cree y lo dice es seguro que tiene sus razones, tan válidas o más que las nuestras.
Llama la atención que con la que ha caído en los últimos meses de 2008, durante todo el 2009 y lo que va de 2010, con el desencuentro casi permanente entre el Gobierno de Zapatero y las organizaciones empresariales –antes de la Reforma Laboral– y sindicales –después de ésta– José María Barreda, sin embargo, ha contado con el apoyo y adhesión de ambas en cuantas iniciativas ha ido planteando a lo largo del pasado ejercicio, en relación a la crisis y al empleo. Gobierno regional, empresarios y sindicatos, al menos en estos cuatro años, beligerancia cero.
O sea que lo diga o no Porfirio Herrero, lo pretenda o no José María Barreda, lo cierto es que, conjugando todos los factores puestos de manifiesto, no puede extrañar que a algunos le quepan ciertas sombras de duda.