Última actualización 09/07/2010@03:25:25 GMT+1
EN la mañana del pasado domingo el programa “No es un día cualquiera” de Radio Nacional de España que dirige Pepa Fernández se desplazaba hasta Sigüenza para hacer su emisión de ese día desde el Parador Nacional. Se supone que atraídos por el belleza de la ciudad mitrada y que para vender a aquellos que no la conozcan todavía los encantos de uno de los municipios más visitados de Castilla-La Mancha y casi con toda seguridad el que más de la provincia de Guadalajara.
Sin saber que se estaba realizando desde Sigüenza, nos enganchó el programa primero porque circulando en coche por las carreteras de Guadalajara, una vez que te alejas del Corredor, es de las pocas emisoras que se oyen y, segundo, por la sugerente voz de Andrés Aberasturi, al que estaban entrevistando. Como sabíamos la vinculación familiar del famoso periodista con esta provincia, que ha propiciado su colaboración con artículos de opinión, con alguna asiduidad, en alguno de los medios de comunicación, incluso creemos recordar que ya en la etapa de “La Prensa Alcarreña”. Mantuvimos el dial, porque intuíamos que las referencias a Guadalajara serían inevitables, cuando descubríamos que el castillo servía de estudio de radio a los que eran considerados en cierto modo invitados de excepción. Tal vez por ello no salíamos de la sorpresa cuando escuchamos tres comentarios a los que no encontrábamos mucha justificación y que en absoluto nos parecieron apropiados. No parece que viniera muy al caso que uno de los colaboradores hiciera alusión a que a los naturales de Sigüenza además de por seguntinos se les conocía por borrachinos. Lo cierto es que nosotros visitamos con bastante frecuencia dicha ciudad y no nos hemos encontrado a muchos beodos por las calles que vayan dando tumbos de un lado para otro. Tal vez en pleno agosto durante la celebración de las fiestas de San Roque, pero ni más ni menos que en las fiestas de otros lugares de la variada geografía hispánica. Muy bien podía haberse ahorrado el que a nuestro modesto entender es un desafortunado comentario.
Al referirse a la Universidad que en tiempos hubiera en Sigüenza, una de las primeras de España, el mismo colaborador, Pancracio Celdrán, restó toda importancia a la misma así como a las titulaciones que en ésta se enseñaban. Tampoco fueron mucho mejores los comentarios que dedicó la directora que se quedó con las ganas de visitar el sábado por la tarde el sepulcro de El Doncel, Martín Vázquez de Arce, al estar cerrado al público, precisamente los días que afluyen más visitantes. El alcalde, que también intervino en el programa, rápido se sacó el muerto de encima cargándole las culpas al obispo. Tal vez en ello se pueda encontrar un aspecto positivo, ya que cobrando una mínima entrada al visitante el problema podría quedar resuelto, a la vez de que se podía mantener un puesto de trabajo, aunque fuera a tiempo parcial.
Seguro que harían algún comentario favorable, por ejemplo se quedaron tan encantados del castillo que hasta se preguntaron, en antena, por cuánto podrían comprarlo. No podemos dar fe de si los hubo o no porque nos cambiamos al “cd”.
En ocasiones como éstas es cuando uno se pregunta ¿con amigos como éstos para qué necesitamos enemigos?