Última actualización 09/07/2010@03:23:22 GMT+1
Y a mucha honra... Ya iba siendo hora de que nuestra bandera ondeara al viento por las calles y plazas, sin prejuicios de ningún tipo, para celebrar el gran éxito deportivo de la selección española. Ya era hora de que una generación de futbolistas, probablemente irrepetible, alcanzara la final de un Mundial de Futbol y que demostrara al mundo que somos un país capaz de ganar a los mejores. Que tenemos una generación de deportistas excelente, como nunca hemos tenido, y que sus valores están perfectamente representados en el equipo que entrena Vicente del Bosque.
Ya era hora de desquitarnos de frustraciones y desdichas, con un golazo de Puyol, que pasará a la historia. Ya era hora de que “los chicos de la roja” nos dieran una gran alegría, aunque sólo sea para evadirnos de tanta mediocridad y desatino, sobre todo en la gestión de la cosa pública. Ya era hora de desquitarnos de los desencuentros entre territorios y de las peleas de patio de vecinos, para llevar la ilusión y la esperanza a millones de personas de distinta condición y procedencia. Gentes que no soportan a Zapatero, o que no pueden ver a Rajoy, aplauden unidos a este equipo que lleva con orgullo el nombre de España.
Aunque son frecuentes los comportamientos en los que puede apreciarse su profesionalidad y su saber estar, siempre es de agradecer un nuevo gesto de la Reina, Doña Sofía, en este caso presenciando el partido de España-Alemania con un traje rojo y un fular con los colores de la bandera de España. O las declaraciones del seleccionador –un señor en el más amplio sentido de la palabra, por si quiere tomar nota Luis Aragonés– valorando el esfuerzo de todos, sin distinciones, o las declaraciones y las dedicatorias de los propios jugadores a todos los españoles, desde la humildad y sin bravuconerías. “Dedico el triunfo a España”, dijo con la sensatez y el sentido común que le caracteriza el centrocampista catalán Xavi Hernández.
Ya era hora, por poner otro ejemplo, de que dejáramos de hablar de la “princesa del pueblo”, Belén Esteban, para disfrutar con las entrevistas a pie de campo de Sara Carbonero, una periodista que hace su trabajo con mucho más rigor y dignidad que toda esa panda de intrusos que pululan por la cadena de Fuencarral.
Ya era hora de que una minoría de nacionalistas radicales pudiera comprobar que el sentimiento de España está mucho más arraigado de lo que ellos piensan. Me extraña, por otra parte, que permanezcan tan callados y sin lamentar públicamente el éxito de “la roja”. O que ni siquiera protesten por las declaraciones claramente patrióticas y españolistas de jugadores que han nacido en Cataluña o en el País Vasco, ni por la manía de poner el himno de España antes de cada partido.
Ya era hora de que mensajes como “yo soy español, español” o canciones tan aparentemente “fachas” y escandalosas como el “Viva España” de Manolo Escobar se hayan convertido en emblemas de nuestra selección.
La selección española de fútbol –perdonen que insista–es lo mejor que le podía haber pasado a este país, después de su actual travesía por el desierto. Después de que casi la mitad de los españoles haya reconocido en una encuesta que no sabía que nuestro país ha estado presidiendo la Unión Europea durante los últimos seis meses.
Ya era hora de decirles a nuestros dirigentes –si hace falta, a ritmo de vuvuzela– que este país no siempre se merece lo que tiene. Hay gente joven muy preparada y exigente. Hay deportistas que se sacrifican y se esfuerzan para ser los mejores, sin complejos y sin reparar un solo momento en esa supuesta maldición que nos impedía pasar de cuartos de final en un Mundial de Fútbol o llegar a la meta unos segundos antes de que lo hicieran los ingleses, franceses, alemanes o italianos.
Ya era hora de que nos lleváramos una gran alegría. Una alegría tan grande como la que tengo esta mañana.
Pero les tengo que confesar que me da un poco de miedo. Miedo de que Zapatero –tan habituado a soñar– se lo crea y comience a proclamar en sus confluencia astrales que España ya ha salido de la crisis y que estamos a punto de ganar también la “Champions”, de la que nos echaron hace un par de años por incompetentes.