cabecera
Hemeroteca :: Edición del 02/09/2011 | Salir de la hemeroteca
323/513
Por Javier del Castillo
Última actualización 07/05/2010@06:18:55 GMT+1
DESPUÉS de 140 minutos de reunión en el Palacio de la Moncloa, todos los titulares subrayan la insignificancia de los resultados. Insuficiencia, falta de unidad, acuerdos parciales... han sido los términos más repetidos. La reforma de la Ley de Cajas de Ahorros –convertidas a veces en chiriguitos y agencias de colocación de políticos– o el respaldo al plan de rescate de Grecia no parece un gran bagaje. La gravedad de la situación se merecía algo más.


Las casi dos horas y media que duró el encuentro de Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy tuvieron que hacérseles interminables, si sólo los hubieran dedicado a rubricar los dos acuerdos que ya estaban prácticamente cerrados con anterioridad. Está claro que entre ellos hubo algo más. Seguro que hablaron de otras muchas cosas, como estas:
  • Bueno, Mariano, por fin nos volvemos a ver en Moncloa, después de casi dos años que no vienes por aquí. ¿Qué te parece la nueva decoración?
  • No está mal, aunque yo prefiero tonos grises y azules, como los de mi corbata. Pero no te preocupes, que ya me encargaré yo pronto de cambiarlos...

Tras recorrer la sala con la mirada, Mariano toma posiciones. Abre una carpeta y le sugiere a Zapatero analizar “los problemas reales de España”: el déficit público, el paro, la reducción del gasto público y la necesidad de recuperar la confianza en los mercados.
  • La verdad es que el panorama no es muy alentador, Mariano, pero algunos indicadores económicos apuntan ya a la recuperación...
  • Por cierto, ¿qué tal tus niñas?. ¿Y Sonsoles? Seguro que encontrarás en ellas la comprensión que tanta falta nos hace a quienes, por razones a veces incomprensibles, tenemos la responsabilidad de sacar a España adelante.
  • Y tu niña, Mariano, ¿cómo está tu niña?
  • ¿Mi niña... ? Perdona, pero yo tengo dos hijos varones. Hasta en eso somos opuestos, por no decir refractarios.
  • Me refiero a tu otra niña... La que se suponía que iba a poder estudiar, trabajar y vivir en una España mucho mejor que la actual.

Mariano Rajoy mira para otro lado, abre la carpeta y desparrama encima de la mesa unos cuantos documentos, varios recortes de prensa sobre los mercados financieros, y una fotocopia con la declaración de bienes de Pepe Bono. Luego, le echa valor y se dirige al presidente del Gobierno, con cara de preocupación: “José Luis, no podemos seguir así. Te lo digo como lo siento. Esperar a ver si escampa no es la mejor solución. La ciudadanía, que tanto te gusta citar a ti, está hartándose de esperar medidas. Ya está bien, José Luis. Aunque puedas pensar que cuanto peor para ti, mejor para mí, yo soy un patriota, un hombre de Estado”.
  • Perdona, Mariano, pero aquí no hemos venido a pelearnos. Entre otras cosas, porque no hay cámaras ni micrófonos que puedan dejar constancia de nuestra reconocida animadversión. Yo lo que quiero es que, cuando salgas de aquí, expliques a los periodistas que por encima de las diferencias políticas está nuestro país. Y que vosotros sois la leal oposición, que sabe arrimar el hombro en los momentos difíciles.
  • ¡Qué bonito! O sea que me pides que me haga cómplice de tu incapacidad para afrontar ésta maldita crisis. Y que nos demos la mano, para que Esperanza Aguirre y José María Aznar me llamen blandengue, y con menos sangre que una calabaza. Tienes mucha cara, José Luis.

En ese momento, se acerca un asesor del presidente disfrazado de camarero para decirle que los periodistas reclaman un avance de lo que está pasando, o al menos un borrador de los acuerdos que se hayan ido perfilado durante la reunión. También le pasa una nota del presidente del Congreso, José Bono, aclarándole que son totalmente infundados los rumores que hablan de su posible interés en ocupar el Ministerio de Vivienda.
  • Disculpa, Mariano, pero aquí todo son problemas. Yo que tú me lo pensaría mucho antes de optar a mi puesto. Encomiéndate a Santiago Apóstol, como ha hecho tu amigo, el presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán.
  • Yo lo que quiero realmente, José Luis, es que transmitas un poco de confianza al país, pues cada vez que abres la boca sube el pan y baja la bolsa.
  • La verdad es que tú tampoco me ayudas mucho... A veces tengo pesadillas y sueño que los españoles no se merecen a dos incompetentes como nosotros
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (1)   No(0)
323/513
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Guadalajara - dosmil
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.


Ediciones y Publicaciones Guadalajara 2000, S.A.

Felipe Solano Antelo, núm. 7 Local (Centro de Prensa)
19002 Guadalajara
Contacto
Cibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Gestor PDF Digital EditMaker 7.1.0