Última actualización 16/04/2010@04:44:22 GMT+1
HACE un mes que Cospedal visitaba las instalaciones de Proyecto Hombre en Guadalajara en la finca de Castillejos. Se quedó tan impresionada por la labor que dicha asociación está llevando a cabo allí, que dijo que debiera de ser conocida por todos los políticos. Así que, haciendo gala a dicha afirmación, se trajo hasta Guadalajara a Mariano Rajoy, máximo responsable del Partido Popular a nivel nacional.
Tres días antes la secretaria nacional y presidenta del PP de Castilla-La Mancha se había dado otro garbeo por Guadalajara, para asistir a la Corrida de Primavera de Brihuega, siendo grata y calurosamente acogida por el público que asistió al coso briocense. A pesar de que la encuesta que manejan, a la que aludíamos la semana anterior, les da ganadores en Castilla-La Mancha, parecen claramente decididos a romper el empate que arroja en Guadalajara y, por lo que se ve y adivina, por falta de presencia no va a ser. En un mes los dos “peces” más gordos de los populares han pasado por Guadalajara. El motivo era lo de menos, lo que verdaderamente importaba era desplazarse hasta aquí.
Dado los temas tan complicados que están en el día a día, hasta Guadalajara se habían desplazado también periodistas de los diversos medios de comunicación nacionales tratando de obtener declaraciones de Mariano Rajoy al respecto. El patrimonio de Bono, el acto celebrado el martes en Madrid en apoyo al juez Garzón, el Estatuto de Cataluña y el Estatuto de Castilla-La Mancha fueron las cuatro únicas cuestiones a las que contestó, pues rápidamente fue “rescatado” de las “garras” de los periodistas por los sonoros y continuados aplausos con los que el séquito le premió que terminaron con la rueda de prensa.
Con respecto al Estatuto de Castilla-La Mancha y a la reserva hídrica que se contempla en el mismo, fue claro y contundente: “estamos sufriendo las consecuencias de una política absurda, si hubiera un Plan Hidrológico el problema del agua estaría resuelto”. Y no le falta razón, pues la entonces ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, se empeñó en la construcción de desaladoras como solución a las necesidades de agua del Levante y se cargó esa parte del Plan Hidrológico que contemplaba trasvasar agua desde la cuenca del Ebro al Tajo y así ahora estamos como estamos. Claro que dado que en ese sentido la situación parece irreversible, al menos mientras Zapatero permanezca en Moncloa, se esperaba una mayor defensa de los intereses de los castellano-manchegos, en materia de agua, si no de Rajoy, por lo menos de Cospedal.
Quienes por fin han levantado la voz de manera efectiva y eficaz es la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía. Lo han hecho con una agresiva campaña de publicidad que debieran de hacerla extensiva a los medios de comunicación nacional, aunque tal vez la escasez de recursos económicos de los mismos y la falta de apoyo institucional no se lo permita. Al consejero del ramo de Murcia, la campaña le parece vomitiva. Es normal. Dicen que la verdad escuece.
¿Qué esperaba que permanecieran callados mientras les dan todas en el mismo carrillo?