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| (Foto: J.M.Iturbe) |
Nuevo éxito para Maximino en Plaza de La Muralla
Última actualización 13/04/2010@13:04:21 GMT+1
Juan María IturbeDe nuevo ayer domingo 11 de abril de 2010 Maximino Pérez llenó el coso de “la Muralla”. Para ello que mejor que tres docenas de famosos, toreros de nombre, ganado colaborador, buen clima y público bullicioso y que acudió a Brihuega dispuesto a divertirse.
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Brihuega 12 de abril.- El único pero de este año, confusiones a la hora de la venta de billetes, con bastantes entrada duplicadas (vendidas a través del Corte Inglés y otros puntos). Eso hizo que las aglomeraciones en los vomitorios fueran importantes hasta media hora después de la hora presunta de comienzo. Decimos presunta porque el palco, presidido por José Manuel Villacañas, con buen criterio demoró el comienzo hasta las 17:45 horas, más o menos solucionado el asunto.
De famosos: Clyford Luik, Paquita Torres, Rafa Medina, Beatriz de Orleans, Ana Boyer, Mª Angeles Grajal, Pedro Piqueras y Pepe Ribagorda, tres o cuatro concursantes de Gran Hermano (por cierto que se ganaron el sueldo porque se les vio moverse bastante por los tendidos). También unos cuantos anunciados pero que finalmente causaron baja.
Los tres toreros estuvieron dispuestos ante los toros de “la Palmosilla”, pero tuvieron una suerte desigual. Enrique Ponce (una oreja y dos orejas) como siempre sacó petróleo de sus oponentes. Con su primero se enfadó al dejar de tocar la banda la música y con su segundo estuvo habilidoso puesto que al ir perdiendo fuelle su oponente se “lió” con circulares, redondo que causaron el delirio en los tendidos. Así es que le pidieron co fuerza los dos apéndices que raudo el presidente otorgó. Quizás un pero, muy certero con la espada, a sus dos astados los despidió con unos “espadazos” infamantes, eso sí, hasta la bola. Morante de la Puebla, debutante en Brihuega fue despedido con una gran bronca porque después de estar muy dispuesto con su primero (una oreja), a su segundo bis –el titular fue devuelto por una manifiesta cojera- no lo quiso ni ver (fuertes pitos). Finalmente Cayetano, con oreja y oreja, porfió mucho en la cara del toro, les instrumentó dos faenas largas, pero finalmente consiguió su propósito, salir por la puerta grande del coso briocense. Y como hacía buen tiempo y la tarde resultó entretenida pues todo el mundo salió contento del “Jardín de la Alcarria”. Ocho mil almas que con el boca a boca seguro que propagan el buen nombre de la villa alcarreña. Tarde redonda para todos, bueno para casi todos, para los que el exceso de “billetaje” les impidió disfrutar de la corrida.