Última actualización 16/04/2010@12:23:34 GMT+1
DESDE los diversos ámbitos, fundamentalmente el político y el de los medios de comunicación, se ha venido dando a Guadalajara como circunscripción electoral clave para que cualquiera de los dos partidos mayoritarios –PSOE, PP– se alcen con el Gobierno de la región en las próximas elecciones autonómicas.
Pues resulta que no, que según la encuesta que maneja el Partido Popular y que el lunes se daba a conocer en el ABC, a día de hoy el María Dolores de Cospedal se haría con la presidencia de la Junta, pero lo curioso es que la ganaría en Ciudad Real mientras que ambos partidos sacarían el mismo número de diputados en el resto de las provincias.
La encuesta como es lógico ha sido rápidamente contestada desde las filas socialistas, empezando por el ex presidente regional Pepe Bono. Éste ponía de manifiesto que en todas las anteriores confrontaciones electorales el PP siempre tenía una encuesta que les daba ganadores, sin embargo nunca lograron “arrancarle” de Fuensalida. Otros compañeros de partido del hoy presidente del Congreso restaban credibilidad a la encuesta, adjudicando su elaboración a los populares Vicente Tirado y Carmen Riolobos, en la barra de un bar, durante un desayuno. Lo cierto es que tampoco ha sido muy convincente la respuesta de la diputada ciudadrealeña, que más o menos vino a decir que no se acordaba del nombre de la empresa que la había realizado pero que sí sabía de su solvencia.
¿Tiene sentido hacer pública una encuesta por muy ganador que te dé? Evidentemente para el PP debe ser que sí, pues de otra manera no lo hubieran filtrado. Aunque a estas alturas “de la película”, y con la que le está cayendo a ambos partidos, el parecido de cualquier encuesta, realizada a día de hoy, con la realidad que a la vuelta de un año puedan deparar las urnas puede distar un mundo. Y ambos líderes regionales, Barreda y Cospedal, pueden ver condicionado su futuro electoral en Castilla-La Macha por las vicisitudes por las que pasan sus partidos en el ámbito nacional.
El caso Gürtel amenaza cual espada de Damocles no sólo a Rajoy sino a todo su equipo en cuyo seno se han abierto dos corrientes entre las que el presidente del partido se debate sin decidir hacia qué orilla debe nadar a la vez que guardar de la mejor manera su ropa. Lo peor es que esos 50.000 folios del auto que se va a ir descubriendo día tras día, semana tras semana a lo largo de los próximos meses pueden ser todo un lastre para Cospedal que le impida alcanzar el Gobierno regional, un objetivo que tanto ella como el PP parece tener, hoy más que nunca, al alcance de la mano.
La nada afortunada gestión de la crisis por parte del Gobierno que preside Zapatero es el hándicap al que debe sobreponerse José María Barreda, si quiere intentar revalidar su mandato. Lo sabe y por eso lleva tiempo tratando de desmarcarse o poner distancia entre Toledo y Moncloa o Toledo y Ferraz, que para el caso viene a ser lo mismo.
Vano e infructuoso ejercicio el de filtrar encuestas en estos momentos, salvo por aquello de tocar las narices al contrario, tarea a la que se están entregando con desmesura unos y otros, aún por poco que les pueda rentar electoralmente. Máxime en un panorama en el que la abstención se cierne como amenza.