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| Imagen del Centro Emisor que emite la señal de la Televisión Digital Terrestre hasta la localidad de Monasterio, pedanía de Cogolludo. (Foto: Nando Ruiz) |
Última actualización 09/04/2010@05:40:17 GMT+1
“La programación de televisión analógica ha dejado de emitirse por este canal. Puede seguir visualizando este programa en TDT.
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| (Foto: Nando Ruiz) |
Más información en el 901 201 004”.
Este es el mensaje permanente que anuncian las televisiones en cuanto se intenta sintonizar de manera analógica desde que el pasado sábado 3 de abril tuviese lugar el, tan esperado por unos y tan temido por otros, apagón analógico. Han pasado las primeras horas de vida de lo que algunos conocen como ‘despertar tecnológico’, momentos con numerosas dudas y fallos, y que han dejado a más de un vecino de la provincia sin poder ver las procesiones de Semana Santa a través de sus televisores.
Y es que han sido numerosas las localidades en las que la TDT continúa con fallos técnicos, que en ocasiones imposibilitan visualizar algunos canales. También hay pueblos en los que la televisión no se ve ni bien ni mal, directamente no se ve. Diversos pueblos de las comarcas de Sigüenza, Molina de Aragón y Brihuega han llamado la atención por la falta de imagen. En Cabida, pedanía de El Cardoso, tampoco reciben la señal de TDT, aunque en este caso, según afirma Carmen una vecina que acude todos los fines de semana, “es algo a lo que tristemente estamos habituados, puesto que no nos funciona ni siquiera la línea e teléfono, por lo que estamos acostumbrados”. A estos casos hay que sumar las deficiencias de señal en otras muchas zonas de la provincia, como en Anquela del Ducado, donde los vecinos han retrocedido a los años 80 y aseguran ver solamente “La 1 y La 2”.
Los expertos en telecomunicaciones ya vaticinaban los problemas que ib a haber en Guadalajara para implantar la TDT por la dispersión geográfica de la población y por las dificultades orográficas, que generan multitud de las conocidas como ‘zonas de sombra’, aquellas en las que la señal no llega de manera normal. Así lo relatan algunos vecinos de Cogolludo, que aunque pueden disfrutar de la televisión, encuentran problemas puntuales a la hora de ver determinadas cadenas, sobre todo las autonómicas, Telemadrid y Castilla La Mancha Televisión.
En estas poblaciones con los problemas de sombra, se suelen instalar repetidores que desvíen la señal a todas y cada una de las viviendas que deben orientar sus antenas. El precio de los repetidores oscila entre los 90.000 y los 100.000 euros, una cantidad que no es rentable para aquellas poblaciones de escasos habitantes, que en el caso de Guadalajara son numerosas. En esas situaciones se opta por colocar antenas parabólicas en las viviendas, que reciben la señal vía satélite. Esta solución cuesta alrededor de 400 euros. Esta es la opción que se ha adoptado en numerosos núcleos urbanos de la provincia. Esta instalación tan sólo la pueden llevar a cabo las empresas instaladoras autorizadas, y hasta el momento no ha supuesto ningún gasto a los vecinos, puesto que han sido subvencionadas. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la administración responsable de llevar a las casas la TDT, ha corrido con los gastos de instalaciones en la gran mayoría de los casos.
Los grandes núcleos de población tampoco se libran de los problemas. En la capital alcarreña hay barrios, como El Clavín, y algunas calles como Luis Pizaño y Alvarfáñez de Minaya, en pleno centro de la ciudad, en los que están incomunicados, ‘televisivamente hablando’.
Otra batalla política
Como no podía ser de otra manera, el proceso de instalación de la TDT ha provocado una batalla política entre la el Gobierno regional y el partido Popular. Los populares, a través del portavoz en la Diputación, Mario González Somoano, ha denunciado que “se ha terminado el plazo de lo analógico y a Barreda le ha pillado el toro… incluso ha tenido que pedir ayuda a la Diputación provincial para que firmara convenios para llegar a algunos pueblos donde no había llegado la Junta”. Asimismo, ha mostrado su malestar con el sobrecoste que ha supuesto la instalación de muchos repetidores. “El coste ha podido variar entre los 40.000 y los 90.000 euros y en algunos casos, ayuntamientos convertidos en operadores, han tenido que ceder ante las insistencias de Telecom”.
Desde la Junta, se hace una valoración distinta de su actuación, puesto que argumentan que la peculiaridad de la provincia de Guadalajara ha obligado a un esfuerzo especial que se ha traducido en la firma de 215 convenios con ayuntamientos para ampliar y adecuar infraestructuras de telecomunicaciones (de los 600 convenios suscritos a nivel regional), que han supuesto una inversión de 18,8 millones de euros, un 47 por ciento de la inversión realizada en toda la región.
Tres sistemas para hacer que la TDT llegue a las casas
El pasado sábado todas las cadenas de televisión dejaron de emitir de manera analógica para hacerlo de forma digital. Pero ¿cómo llega la señal a los miles de hogares de Guadalajara? Según explica Gustavo Moratilla, uno de los responsables de Morasa, una de las empresas instaladoras en la provincia, “lo más normal es que la señal llegue a los televisores de manera terrestre. Es decir, que el repetidor recoge una señal terrestre y lo distribuye. Para ello, el usuario debe tener orientada la antena de su casa o del bloque de edificios hacia el repetidor”. Este sistema suele ser el habitual y el que está vigente en los grandes núcleos de población.
El segundo de los sistemas es parecido, aunque “en este caso el repetidor recibe la señal directamente del satélite. Se instala una antena parabólica y la señal se emite de manera terrestre”. La tercera de las opciones para hacer llegar el TDT a los vecinos es la elegida para muchos núcleos de población pequeños y en los que no es rentable el instalar un repetidor, por lo que se opta por colocar antenas parabólicas en todas y cada una de las casas. Es decir, que se recibe la señal de la TDT vía satélite, y a través de un receptor distribuye la señal al televisor, que a su vez debe tener el descodificador necesario.