La opinión en la edición digital de Gudalajara Dos Mil
Última actualización 18/03/2010@12:56:03 GMT+1
Lo avanzaba hace unos días el concejal de Economía, Alfonso Esteban: el Ayuntamiento de Guadalajara cerrará el ejercicio de 2009 con superávit, pero además habiendo rebajado el endeudamiento de la institución en 7 puntos porcentuales respecto del ejercicio de 2007, que era de un 50,86 por ciento.
No es una mala noticia, al contrario, aunque es, principalmente, sorprendente sobre todo en estos tiempos de crisis con tanto ayuntamiento económicamente con la soga al cuello. Situación a la que se están viendo inmersos por la bajada de los ingresos como consecuencia de la disminución de licencias de obras y con unos gastos corrientes comprometidos en la etapa de las vacas gordas y que no han podido, o no han sabido, ajustar a una situación como la actual que no da para tanto.
La clave para obtener superávit no es difícil, únicamente consiste en gastar menos de lo que se ingresa. Y si, como consecuencia de los motivos expuestos, los ingresa bajan, no hay más remedio que seguir reduciendo los gastos si se quiere seguir cerrando con superávit. Es evidente que durante el ejercicio de 2009 en el Ayuntamiento de Guadalajara ha habido una importante contención del gasto, que para el concejal Alfonso Esteban es lo que procede en tiempos de crisis. Aunque también en tiempos de crisis, con la iniciativa privada reducida de manera considerable, dentro de un panorama en el que lo habitual es que las empresas cierren y el paro crezca sucesivamente, las entidades públicas en vez de apostar por el ahorro puede hacerlo por acometer inversiones que dinamicen la economía. Y sin necesidad de endeudarse. Si así lo hubiera hecho habría parecido tanto o más razonable. Además, 9 millones de euros, que es lo que se supone que el ayuntamiento ha ahorrado en 2009 –el concejal estima que el superávit no será inferior al conseguido en el 2008– habrían dado para mucho.
Claro que teniendo en cuenta que para el pasado ejercicio, el que ahora se va a liquidar, el Ayuntamiento de Guadalajara presentaba los presupuestos más inversores de los últimos años, con unas inversiones que alcanzaban los 12 millones de euros, que suponían el 16,98 por ciento del presupuesto, aumentando éste, en total, un 28 por ciento respecto del 2008. Eso sin contemplar los 14 millones de euros que suponían las inversiones del Plan Zapatero. Y habiéndose ejecutado todas las obras. No parece muy cuestionable que vayan a cerrar el presupuesto como la van hacer. Ni mucho menos. Es digno de ser reconocido porque habla de una gestión brillante, eficaz y, fundamentalmente, responsable. Seguro que dicho remanente resultará tremendamente importante para este ejercicio de 2010 en el que la crisis permanece, los ingresos de los ayuntamientos siguen bajando y las inversiones del Estado en la capital van a distar mucho de las del año pasado.
Habrá que esperar a ver la liquidación y ver de qué partidas y cómo se ha llegado a este importante ahorro, en cualquier caso, no estaría de más que cundiera el ejemplo en otros ayuntamientos de la provincia. Y si no puede ahorrar al menos racionalizar los gastos, ajustándolos a los ingresos. Al menos no habrían caído en la morosidad en la que algunos ha caído, que además de conculcar la Ley que establece plazos para la cancelación de sus deudas están llevando a algunos de sus proveedores a una situación límite. Claro que para éstos ayuntamientos, lo del de Guadalajara les debe de parecer como el milagro de los peces y los panes.