La opinión semanal en la edición digital de Guadalajara Dos Mil
Última actualización 12/02/2010@19:28:13 GMT+1
10.2.2010
Aunque cada vez son menos las cosas que nos sorprenden –poco a poco hemos ido perdiendo esa capacidad– hay ocasiones, no obstante, en las que no salimos del asombro.
Ante la inminente finalización del plazo para formular alegaciones al proyecto de ejecución de la tercera fase de las obras del tercer carril de la A-2, en el tramo de Meco a Guadalajara, empezaron los empresarios por mostrar su preocupación porque a la altura de la capital alcarreña esta nueva vía no solo cerraría las entradas y salidas a los polígonos de Cabanillas y el Balconcillo sino que además, entre otras cosas, una de las vías de servicio cruzaría la parcela en la que se levantará el Palacio de Congresos. Además de los empresarios también el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Guadalajara, por boca de su concejal de urbanismo, Juan Antonio de la Heras, ha reparado en dichas incongruencias y ha anunciado que van a realizar las oportunas alegaciones incidiendo precisamente en estos puntos.
No es que nos asombre, que bien pudiera, la lentitud con la que se van cumpliendo los pasos preceptivos hasta el inicio de la obras que conviertan en realidad tan demandada, en tiempo y forma, infraestructura. No es que nos asombre que el tercer carril se quede ahora en el nudo de Los Faroles cuando en un primer momento se anunció que llegaría hasta Taracena. Tampoco nos asombra que el proyecto se haya ejecutado sobre una cartografía antigua –casi, casi es lo habitual– que no contempla los nuevos desarrollos de la ciudad con lo cual no es extraño que caiga en tan incomprensibles incongruencias.
Lo que nos asombra es que fue Jesús Alique quien, apenas tomó posesión de la Alcaldía de la capital, quien presentó como un proyecto estrella la variante de la A-2, con lo que el actual tramo que discurre entre Los Faroles y Cuatro Caminos, o puede que incluso hasta el desvío a Iriepal, iba a quedar como una gran avenida. Lo que nos asombra es que Alique agotó su mandato y Román está a punto de agotar el suyo, es decir han pasado la friolera de casi siete años y de ese proyecto nunca más se supo. Y ahora nos encontramos con un tercer carril que llega tarde… Y mal. Porque aquí en siete años, los mismo que hace que se anunció la Autovía de la Alcarria, nadie se ha puesto a pensar y menos proyectar una solución global a un nudo excesivamente conflictivo ya en este momento. Un nudo en el que se está ampliando un centro hospitalario que va a ser más del doble del actual. Un nudo en el que confluyen dos carreteras como la N-320 –menos que se rompió el cántaro de Valdeluz– y la CM-2004 que comunica con tres urbanizaciones como El Clavín, el Mapa, La Celada y municipios como Chiloeches, Pioz y El Pozo, con los desarrollos que han alcanzado en los últimos años. Más la Autovía de la Alcarria en proyecto –al menos eso nos han hecho creer– y un centro comercial y una nueva zona de desarrollo de capital cuyos visitantes terminan tamibién confluyendo en ese nudo a la entrada o a la salida del mismo.
Bienvenido sea el tercer carril, pero en que va a quedar dicha inversión si al final se termina construyendo esa variante de la A-2 cuyo proyecto dejó Alique durmiendo el "sueño de los justos" en un cajón de una mesa del Ayuntamiento porqué quien proyectó o esbozó el primer trazado la había dejado demasiado alejada de la ciudad.
¿Y quién se ha vuelto a acordar de la variante de la A-2? Desde luego que Alique no. Y eso que bien pudiera haberlo hecho desde su nueva responsabilidad política en la presente legislatura. Otros políticos tampoco lo han hecho. Nosotros no es la primera vez que escribimos de ello.
¡Y eso que habíamos perdido la capacidad para el asombro!