Última actualización 27/01/2010@12:55:46 GMT+1
TOLEDO, 24 de enero de 2010.- Este domingo se ha presentó en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) el libro 'El Camino de Santiago por Guadalajara', en el que colabora el Gobierno de Castilla-La Mancha, la Diputación Provincial y Nueva Alcarria. La presentación contó con la participación de las consejeras de Cultura, Turismo y Artesanía, Soledad Herrero, y de Educación y Ciencia, María Ángeles García, así como de la presidenta de la Diputación Provincial de Guadalajara, María Antonia Pérez León. Se trata de un libro que recoge una época en la que prácticamente desde toda Europa se miraba a Santiago de Compostela, con el fin de peregrinar, al menos una vez en su vida, a la ciudad donde supuestamente se conservaban los restos del apóstol, informó la Junta en nota de prensa.
"Casi dos mil años después, peregrinar a Santiago es algo que casi todo el mundo ha hecho o piensa hacer", ha señalado Pérez León, quien ha destacado el papel de Guadalajara en el mapa de la geografía nacional, "un lugar de paso obligado entre el sur y el norte peninsular, e incluso entre el este y el oeste". Por su parte, la consejera de Educación y Ciencia destacó el "interesante valor educativo" de esta publicación. "Una de las máximas del Gobierno de Castilla-La Mancha es que los niños y niñas de la región conozcan nuestro patrimonio histórico y cultural, y este libro es una magnífica herramienta para ello". Esta publicación es fruto del trabajo de Margarita del Olmo y Emilio Cuenca, gracias a los cuales hoy se sabe que no hubo un camino a Santiago por la Guadalajara medieval, sino cuatro con dos ramales, a izquierda y derecha.
Uno de estos trayectos será señalizado en los próximos meses por el Club de Montaña de Guadalajara y la Asociación de Amigos del Camino de Santiago. Además, se editará una Topoguía para senderistas, con el fin de convertir este trazado en el punto de partida de quienes, desde Guadalajara, deseen acercarse hasta Santiago de Compostela. Éste es el camino medieval más antiguo de todos cuantos hubo en Guadalajara. Cada 30 kilómetros aproximadamente no faltaban una ermita, un monasterio, una iglesia o una casa que no sirvieran de refugio al peregrino o a las órdenes militares que protegían a los caminantes.