cabecera
Hemeroteca :: Edición del 02/09/2011 | Salir de la hemeroteca
332/513
Por Javier del Castillo
Última actualización 22/01/2010@10:14:58 GMT+1
NO me refiero a la intérprete o al mamarracho en cuestión, sino a la canción con la que quiere representar a TVE en el próximo Festival de Eurovisión. No podemos seguir haciendo el ridículo de forma tan gratuita y absurda. Bastante tenemos ya con las bromas que nos gastan en los países de nuestro entorno, a cuenta del parecido de nuestro presidente con Mr. Bean.
Si TVE, que de forma tan democrática elige la canción, no encuentra irregularidades que permitan detener ese bodrio de “tsunami” que interpreta Karmele Marchante, volveremos a hacer el ridículo más espantoso en un escenario internacional. Me parece más lógico, si es que la lógica existe en este viejo certamen, no presentar a nadie a concurso, antes que reírle las gracias a Karmele, y hacerle el juego a cuatro impresentables, apadrinados por una cadena de televisión, dispuesta siempre a rentabilizar escándalos .

Abandonar este espectáculo decadente de Eurovisión, en el que los Países Nórdicos y los Países del Este se votan entre ellos para elegir al ganador y promocionar la capital que será al año siguiente sede del Festival, me parece la solución más acertada. La Unión Europea, que ahora preside España, podría convocar a cambio un concurso de ideas para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos.

En abril del año pasado, en vísperas de la última edición del Festival de Eurovisión, José Luis Uribarri me adelantó en una entrevista el resultado de las votaciones. Prácticamente lo clavó, salvo el puesto de Soraya, que –“pese a que no nos van a votar ni estos, ni los otros”, aclaró– lo situaba entre los quince primeros. El veterano periodista, todavía no recuperado del fenómeno “Chiquilicuatre”, reclamaba sensatez y unas bases sólidas que evitaran el intrusismo y la utilización de Eurovisión como altavoz y plataforma de mediocres sin escrúpulos. De lo contrario, me decía, será mejor que desaparezca. Aunque sólo sea por respeto a la memoria de algunos nombres importantes de la canción española –Julio Iglesias, Raphael, Mocedades o incluso Massiel–, que han dejado su nombre en el palmarés de este Festival.

Lo de Karmele Marchante, como lo de Chikilicuatre y otros especímenes y mamarrachos que ni siquiera han logrado superar la primera prueba, es una provocación. Y, encima, a costa de una televisión pública, que no ha sabido o no ha querido estar a la altura de las circunstancias. Para hacer el payaso –con todo mi respeto a los payasos profesionales– se necesita un poco más de nivel y de preparación. Si Karmele o cualquiera de sus compañeros de reparto en los sainetes y esperpentos que monta Telecinco quieren notoriedad, audiencia o dinero –por no decir las tres cosas al mismo tiempo– que se lo pague la cadena para la que trabajan, pero no una televisión pública que se financia con los impuestos de todos los españoles.

“El único atractivo que puede suscitar semejante esperpento es el arqueológico”, escribe en el blog de la “cantante” Karmele Marchante uno de sus seguidores, refiriéndose a Jaime Ostos. Tan contundente definición, junto a otras lindezas, son sólo un ejemplo. Pero un ejemplo aplicable a muchos personajes del entorno de Karmele. Incluso yo diría que a la propia intérprete de “Yo soy un tsunami”, si no tenemos en cuenta la fecha de nacimiento de la “peculiar artista”.

Pero, lo peor de este juego patético y ridículo en el que se ha convertido el acceso al Festival de Eurovisión es la cantidad de personas que se molestan en enviar su voto a través de SMS o del correo electrónico para mayor gloria de Popstar Queen y de su engendro. Lo peor de este “esperpento musical” es su efecto corrosivo para todos aquellos que se toman en serio su carrera artística. ¿Para qué estudiar en una escuela, si hasta Karmele –“que te calles Karmele”, como apuntaba Mariñas– puede convertirse en nuestra representante eurovisiva?.

Aquí ya sólo nos falta –como apuntaba el otro día Cristóbal Montoro– que Zapatero se vaya a Lourdes, después del Desayuno Nacional de Oración, y que Rajoy encuentre amparo en la Virgen de Fátima. Si queremos ser un país serio y respetado, lo mejor que podemos hacer es parecer normales y permanecer callados.

Y, si es posible, detener al “tsunami” de la Karmele, tan imparable e irresistible como Chiquilicuatre.

De lo contrario, les daremos la razón a quienes ya comienzan a tomarnos por el pito del sereno.

NOTA DE REDACCIÓN.- A los pocos minutos de entrar este artículo en máquinas RTVE, de manera acertada, hacía público la descalificación de la candidatura de Karmele Marchante para Eurovisión.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
332/513
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Guadalajara - dosmil
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.


Ediciones y Publicaciones Guadalajara 2000, S.A.

Felipe Solano Antelo, núm. 7 Local (Centro de Prensa)
19002 Guadalajara
Contacto
Cibeles.net, Soluciones Web, Gestor de Contenidos, Gestor PDF Digital EditMaker 7.1.0