Última actualización 13/01/2010@09:37:27 GMT+1
Probablemente en todo el tiempo que lleva abierto el centro comercial Ferial Plaza no haya vivido unas jornadas como las del último fin de semana y las del lunes y martes previos a la festividad de los Reyes Magos, en las que para acceder en coche a dicho centro comercial hubo que soportar grandísimos atascos.
Incluso el acceso al Hospital, tanto para los propios trabajadores como para los usuarios del mismo, o moverse por calles como la de Sigüenza, Felipe Solano o la calle de Toledo era desesperantemente lento y complicado.
No queremos con ello referirnos a como se nota en ocasiones como éstas la falta de más accesos al otro lado de la A-2, como por ejemplo el del puente a la altura de Salvador Dalí que, a pesar de estar terminado desde antes de inaugurarse el centro comercial, no se termina de ejecutar dicho acceso porque los propietarios del polígono en el que el puente desemboca no han terminado de urbanizarlo, a pesar de que han pasado meses, incluso años, desde que empezaran con ello. ¿Acaso las licencias no llevan aparejadas una serie de obligaciones?
De cualquier manera el hecho que queremos destacar es como, a pesar de la crisis, como a pesar de los datos del paro que se hacían públicos en la mañana del mismo lunes día 4 y que reflejaban una nueva subida en Guadalajara –ya rozamos los 19.000–, al igual que en la región y en el resto del Estado, las colas para envolver los regalos en el centro comercial eran interminables y por ende insufribles. Probablemente las cajas registradoras de algunos de estos comercios y de El Corte Inglés hayan, incluso, batido récords de recaudación desde que iniciaron su andadura un 21 de noviembre de 2007. La conclusión es clara: estamos en medio de una grave crisis económica, evidentísimo e innegable, pero además de esta crisis económica, a la que nadie se atreve a fijar el final, hay una crisis de confianza total y absoluta que además condiciona la salida de la otra. La tasa de ahorro de las familias españolas ha crecido durante el 2009, así lo dicen los datos, pero sin embargo el consumo permanece estancado, porque nadie tiene seguro lo que le puede sobrevenir mañana, en relación con su puesto de trabajo.
Está claro que aquellos que están en el paro, en estas fiestas, se habrán amoldado en sus gastos a lo más imprescindible, pero esos que todavía mantienen su puesto de trabajo y que ven como la hipoteca les cuesta ahora bastante menos que hace un par de años y teniendo en cuenta que los precios han ido bajando de manera continuada durante 2009, no es de extrañar que hayan hecho un mayor dispendio con ocasión de la Navidad, pero eso no deja de ser circunstancial.
Crisis de confianza o inseguridad que el Gobierno no ha sabido cambiar a pesar de todas las medidas implementadas y que debería atajar de manera prioritaria.
Y mientras El Corte Inglés e Hipercor y una buena parte de los comercios del Ferial Plaza estaban atestados de gente los comercios tanto de la calle Amparo como los del centro de la ciudad, salvo excepciones, lucían una imagen bien distinta, aunque eso es objeto de otro debate. Y de ello ya nos hemos ocupado en otras ocasiones en esta misma columna.