Última actualización 08/01/2010@01:25:10 GMT+1
SACAR a Europa de la crisis me parece un sarcasmo, cuando las cifras del paro en nuestro país rondan los cuatro millones de parados, 3.923.603 según los datos oficiales. Tenemos el doble de parados de media que la Unión Europea, que nos ha tocado presidir.
Los datos son así de crudos. No es preciso abundar en más detalles para comprender por qué la presidencia de la UE no está siendo recibida con tanto alborozo, como cuando le tocó el turno a Felipe González y a José María Aznar.
Zapatero tiene que ser consciente –o de lo contrario sigue instalado en el mundo onírico– de que nuestra crisis económica no es buen aval para dar lecciones. Cuando en tu casa los problemas se agolpan –como las largas colas en las oficinas del INEM–, resulta ciertamente difícil de asumir ese liderazgo que pretende Zapatero. Querer arreglar la casa de todos –es un decir– cuando en la tuya abundan las goteras, me parece un gesto generoso, pero nada más. “El más difícil todavía” de los circos de mi infancia...
Y, hablando de circos, ya sólo falta que nos crezcan los enanos. La aparición de Mr. Bean en la página web de nuestra presidencia europea es una broma de mal gusto, que incrementa, sin embargo, esa sensación de pérdida de imagen y de credibilidad de España, que nadie había puesto hasta ahora en duda en la Unión Europea.
Lo de los ingleses es una desgracia como otra cualquiera. Son así desde que los parieron: antes del gol de Telmo Zarra, e incluso mucho antes de que se instalaran en el Peñón. Buscan cualquier motivo para desprestigiarnos, porque no soportan que España haya dejado de ser un país de segunda fila, por no decir un solarium y una reserva de cerveza en la que satisfacer sus instintos más primarios. Los medios de comunicación ingleses, que algunos siguen presentando como “serios e imparciales”, especialmente la BBC, se están pasando veinte pueblos.
Buscar parecidos entre Mr. Bean y José Luis Rodríguez Zapatero puede resultar divertido, pero no para hacerlo desde la página oficial de la BBC, como ha ocurrido estos días. Como tampoco es de recibo que el “Financial Times” –después de la crisis del sistema financiero en el Reino Unido– publique un editorial cuyo título merece el mayor de mis desprecios: “Una España torpe debe de guiar Europa”. ¿Se le ha olvidado, a los muy c...., las torpezas de su actual gobierno, con un líder que parece neutro?
Está bien el ejercicio de la crítica, pero sin confundir la parte con el todo. La parte –de culpa, me refiero– la tiene un Gobierno español que no ha sabido o no ha podido combatir con eficacia la crisis económica en la que se encuentra España. Pero el todo –y eso son ya palabras mayores– es un gran país que desde la integración en la Unión Europea, a mediados de los años ochenta, ha dado sobradas muestras de madurez, de capacidad de trabajo, de innovación y de inteligencia. España no es torpe, aunque lo diga el editorial del cada día menos prestigioso “Financial Times”.
El problema que tiene España es coyuntural, por culpa de unos dirigentes que, desgraciadamente, no están a la altura de las circunstancias. Las encuestas reflejan el malestar de los españoles y muestran con absoluta claridad el desgaste del Gobierno de Zapatero. Y, mientras tanto, la oposición espera –pacientemente– que ese desgaste ayude a colocar a Rajoy en la Moncloa. Pero, eso sí, sin novedades o alternativas que puedan ilusionar a la mayoría de los ciudadanos.
Este es el panorama que tenemos, y con él tendremos que convivir bastante tiempo. Hasta el 2015 no recuperaremos el nivel de empleo que había en el año 2007. Estamos muy lejos del 8 por 100 de paro que había hace apenas tres años. Los expertos calculan que la recuperación será lenta. De que se cumplan o no se cumplan estos pronósticos dependerá el futuro de Zapatero.
Sin embargo, las merecidas críticas al doble de Mr. Bean en su tarea de gobernante tienen que transformarse en apoyos sin fisuras cuando Cuba impide la entrada a un eurodiputado socialista, y cuando en Inglaterra o en cualquier otro país de Europa tratan de humillarnos por haber conseguido un record de parados.
Bromas las justas y tonterías también las necesarias... O le pediremos a Zapatero que desista en su empeño de sacar a Europa de la crisis.