Última actualización 08/01/2010@10:47:27 GMT+1
Ahora que por fin vamos a poder mirar este 2009, annus horribilis, desde el retrovisor, llega el presidente Zapatero y admite haberse equivocado cuando puso en duda la crisis.
Desde luego que a día de hoy no es ningún consuelo. Tal vez el único consuelo sea el haber llegado “sanos y salvos” hasta aquí –el que resiste gana, que decía el que durante años fuera nuestro ilustre y admirado vecino, Camilo José Cela–, en este año que resiste pocos balances con saldo positivo. Necesariamente el 2010 tiene que ser mejor porque peor es difícil que resulte. Y si se diera la circunstancia que así fuera, resistir más que una proeza sería un milagro.
Con independencia de esa afirmación del presidente del Gobierno que fija para finales de 2010 la creación de empleo, y que incluso, como ha hecho ahora, podría llegar en el diciembre próximo a admitir, si los datos así lo corroborasen, que se volvió a equivocar en sus previsiones, lo cierto es que al menos en el ámbito provincial hay previstas obras públicas suficientes como para pensar que durante el próximo ejercicio el paro no retome la senda alcista que ha marcado su marcha durante prácticamente todo el 2009. Las obras de ampliación del Hospital General Docente, las del Campus universitario, las del Parque Tecnológico en el mismo, las del Palacio de Congresos, las nuevas fases del Plan de Carreteras provincial y el segundo “Plan Zapatero” –si al final no falta el dinero para la ejecución de todas ellas–, hacen conferir ciertas esperanzas sobre este nuevo año por el que, en apenas unas horas, empezaremos a transitar.
De momento ya nos saludan al otro lado de la puerta ciertas subidas –como cada comienzo de año– más la del IVA que, se supone, a unos les va a “endurecer” un poco más el día a día y otros se lo va a poner poco más o menos que imposible. Y, de todo lo expuesto hasta ahora, de lo que si podemos tener la absoluta certeza es de que estas subidas si que se van a producir.
Por lo demás se marcha el 2009, como ya hemos comentado en numerosas ocasiones, con no pocos proyectos en la misma situación que lo comenzaron. Si arreglásemos algo con volverlos a enumerar, a pesar de ser reiterativos, volveríamos hacerlo pero… La suerte que podemos tener es que al ser el 2010 un año preelectoral, el voto mueva el “ánimo” y la conciencia de los señores políticos y le den el empujón definitivo a dichos proyectos, sacándolos del marasmo en el que están instalados.
A ver si es cierto que de un horrible 2009 pasamos a un milagroso 2010. Al menos ese es nuestro deseo para cada uno de todos ustedes. Que el año que comienza mañana les venga cargado de buenas noticias y mejores realidades. Y que a la mayor brevedad posible se haga realidad ese dicho que reza hoy problema, mañana anécdota. Que en esa mirada por el retrovisor contemplemos el 2009 como una mala pesadilla de la que felizmente hemos despertado.
Lo dicho: Feliz Año 2010.