Última actualización 23/12/2009@19:52:58 GMT+1
Queridos y estimados Reyes de Oriente. Con la crisis económica que tenemos, y que ya teníamos cuando les escribí la carta el año pasado, no sé si pedirles algo o mandarles mejor la lista con las mejores ofertas del supermercado. Antes de que a vuestras majestades les prohiba el Gobierno por hacer exaltación de su condición monárquica, espero y deseo que tengan a bien atender las peticiones de nuestros más ilustres y queridos personajes.
Aunque sólo sea para alegrarnos un poco la existencia, les pido que acepten de buen grado estas sugerencias. Y nunca olviden que la tierra no es de nadie. Sólo pertenece al viento.
José Luis Rodríguez Zapatero
(autor de la frase anterior): Un diccionario de definiciones poéticas. La portada, como dice la canción, sería de color esperanza, con una vista aérea de la tierra abrazada por el viento.
Mariano Rajoy: Algunos chuches, una caja de puros, un albornoz y una zapatillas de estar en casa. Los planos de La Moncloa se los pediremos dentro de unos años.
María Teresa Fernández de la Vega: El barco pirata, unos pantalones también piratas, para ir a juego, y unas zapatillas de bailarina, modelo Soraya. ¡Ah!, y las obras dedicadas de “El Gobierno está haciendo un gran esfuerzo”, “El Gobierno es consciente” y “El Gobierno está muy preocupado”.
Francisco Camps: Un curso intensivo de corte y confección. El profesor sería José Tomás, también conocido como “el sastrecillo valiente”. Y de propina un rosario. (Se ruega adjuntar la factura en estos regalos).
Baltasar Garzón: Una cacería popular, organizada por “El Bigotes”, y un ciclo de conferencias, financiado por el Banco de Santander, de Don Emilio Botín.
Belén Esteban: Tiene narices... Un espejo donde mirarse el careto y reírse de los millones de espectadores que siguieron con atención los cambios experimentados en su rostro.
Tita Cervera: “El libro de las sectas”, con la nuera como protagonista de sus pesadillas, y su hijo Borja con camiseta de tirantes haciendo pesas. Tampoco le vendría mal un candado, para que no se le cuelen esta curiosa pareja de “okupas” en el museo.
Pep Guardiola: La novela de Francisco Umbral “Inmortal y rosa”. La errata en el título es obra del independentista culé Joan Laporta.
José Bono: Todos los discos de su consuegro Raphael y la nueva gama de productos capilares aparecida en el mercado de la Carrera de San Jerónimo.
Alberto Ruiz-Gallardón: Sigue pidiendo lo mismo de todos los años: unos Juegos Olímpicos. Cambia, eso sí, la hucha del Domund por un cubo y una pala, que como siempre pagarán los madrileños.
Esperanza Aguirre: Uniforme de camuflaje para disimular las ganas que tiene de cargarse a Gallardón y de asaltar pacíficamente el despacho de Rajoy en Génova.
Leire Pajín: Un chalecito en Benidorm y un telescopio para disfrutar en familia de la gran confluencia astral que protagonizarán Obama y Zapatero a principios de año.
Cándido Méndez: Un ministerio, en el que tendría como director de gabinete al Gran Wyoming (José Miguel Monzón) y a la delegada del sector del metal , Pilar Bardem.
Alvaro Pérez, “El Bigotes”: Una tienda de regalos.
Rosa Díez: Una baraja – española, por supuesto – para que reparta juego entre los compañeros de su partido que ahora no rascan ni bola.
Vicente del Bosque: El campeonato del mundo de fútbol, endulzado con los más de cien kilos de miel que le entregó el otro día en Peñalver José Ángel Parra.
José Blanco: Una tuneladora, dos excavadoras, tres apisonadoras, un scalextric y una nueva versión de su juego preferido: “Caña a Mariano”.
José María Barreda: Sólo una cosa, hacer buena la máxima de Cela de que “quien resiste gana”. Aunque sea por la mínima.
María Dolores de Cospedal: Una brújula para que oriente definitivamente su carrera y no confunda Génova con Castilla-La Mancha.
José Montilla: Una ganadería de toros bravos y otra botella de moriles.
Carod-Rovira: Un traje de luces, una selección de pasodobles españoles y dos entradas de barrera para ver con Puigcercós a José Tomás en la Monumental de Barcelona.
Pilar Bardem: Un megáfono y otra pancarta del “No a la guerra”.
Emilio Botín: Insiste, pero tiene ya de todo. Ahora se ha encaprichado de un Ferrari pilotado por Alonso, Fernando.
Silvio Berlusconi: Unas velinas para celebrar con sus nuevos socios españoles, Cebrián y Javier Moreno, la fusión de sus negocios audiovisuales. Eso sí, prohibido publicar fotos.