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Hemeroteca :: Edición del 13/11/2009 | Salir de la hemeroteca
Por Eduardo Rodrigo
Última actualización 13/11/2009@15:17:07 GMT+1
REPORTAJE FOTOGRÁFICO: NANDO RUIZ
A modo de evidencia y de reflejo también de las raíces y de la cultura española musical, el pasado 31 de octubre se inauguró en la Casa del Doncel de Sigüenza –y bajo el nombre de su principal promotor, el guitarrero José Luis Romanillos.
El Centro de la Vihuela de Mano y de la Guitarra Española, un espacio pionero a nivel nacional que se nutre de piezas valiosísimas para recordar una de nuestras señas de identidad.
Recorrer la estancia ya es un placer de por sí, pero hacerlo escuchando las explicaciones y anécdotas del propio Romanillos roza el privilegio. Él, un madrileño afincado en la pedanía seguntina de Guijosa desde hace quince años, y su mujer Marian Harris; forman una dupla ilustrada en la materia. Muestra de ello da fe su diccionario de violeros del siglo XIII a 2002, un volumen que recoge más de 1500 entradas y que es ya un libro de referencia para la violería española. Pero su reto se amplió hasta conseguir este espacio: “Llevamos 25 años luchando por esto, y por que se haga en este país”, introduce Romanillos. Ahora se ha conseguido gracias a la iniciativa de la Diputación y al apoyo de la Junta, de la Universidad de Alcalá y del Ayuntamiento de Sigüenza: “Tiré el guante y María Antonia [Pérez León, presidenta de la Diputación] lo recogió”.
La estancia es un recorrido único en España por la violería –“la marquetería llevada al arte”, como incide Romanillos– : “Es lo primero que se hace en este país dedicado a la guitarra. Esto es la cultura española que ha permanecido soterrada”, explica el musicólogo. De entrada, hay una reproducción del taller de uno de los violeros más importantes del mundo, Santos Hernández (1874-1943). La reproducción incluye el banco de trabajo del artesano, su piedra de amolar, su domador de aros y un centenar de sus útiles de trabajo, todos ellos originales. Además, se ha decorado con fotografías de guitarristas como Regino Saiz de la Maza (el primero en interpretar el ‘Concierto de Aranjuez’, del maestro Rodrigo), Paco Lucena o Ramón Montoya; todos ellos ‘clientes’ de Hernández.

El ‘rescate’ del taller

Esencial fue la intervención de Romanillos para poder lograr esta reproducción del taller del violero: “Estaba a punto de ser vendido y, como yo tenía contactos, lo pudimos aguantar, tuve la primera opción de compra”. Y prosigue: “Yo estuve a punto de irme al banco y sacar el dinero para pagarlo, pero iba a ocurrir lo mismo que con mis guitarras: se iba a quedar hacinado en casa”. Ahí apareció la Diputación para tomar el relevo y lograr lo que se puede considerar un hito porque, tal y como explica Romanillos, “dentro de la violería, de la guitarrería, Santos Hernández es un genio. Por sus guitarras hoy en día se pueden pagar 6 ó 7 millones de las antiguas pesetas; porque se sigue tocando con ellas”.
Aparte del taller, el centro recoge 23 piezas –cedidas por cuatro años– del archivo Romanillos-Harris: “Son piezas únicas. Nosotros, en vez de comprar coches buenos, comprábamos guitarras buenas”, bromea el musicólogo. Todo porque “la guitarra me daba unas raíces, una identidad”. De hecho, ese sentimiento le llevó en 1961 a fabricar su primera guitarra en Londres: “Lo hice porque soy español y echaba de menos a mi familia... Buscaba un confort en la nostalgia. A partir de ahí me empecé a interesar por todo lo relacionado”. Ese interés se ha concretado ahora en el espacio que lleva su nombre. Un espacio que tiene un cometido especial: dar a conocer nuestras raíces a través de las guitarras, e incluso poder presumir de ellas. “Lo que se pretende es dar a conocer la tradición que tenemos y que ha permanecido oculta. Yo hago esto porque me gustaría que el público se dé cuenta de la importancia que tiene. En España tenemos la impresión de que somos segundones, y en algunas cosas sí lo somos, pero en otras somos los primeros...”, se justifica. Como en la fabricación de vihuelas: “La guitarra actual, hasta la eléctrica, viene de aquí, de estas vihuelitas. Y eso no lo hemos sabido vender en este país. La guitarra existía en Europa, pero con otros principios de construcción que no tienen nada que ver con la española. La guitarra española es el estándar de la guitarra clásica. En el siglo XVI ya se le llama guitarra española, pero hubo cierto snobismo para cambiar el nombre de guitarra española por el de clásica”, se lamenta Romanillos. De ahí surgió su lucha: “Este Centro es un privilegio porque esto, estas piezas, no se ven. En este sentido, para mí es un deber. Hay otros guitarreros y gente que tienen colecciones que exigen que les paguen... Yo no lo critico, cada uno tiene que hacer lo que tiene que hacer. Pero yo creo que mejor que estén encerradas en mi casa, es mejor dejarlas aquí”. Y Romanillos tiene argumentos de sobra para mantener esa actitud, como el ejemplo del propio infortunio de Andrés Segovia: “Una guitarra con la que tocó Segovia durante 25 años por todo el mundo la tuvo que legar al Museo Metropolitano de Nueva York, porque no encontraba dónde dejarla. Eso no se puede repetir, ese sentimiento humano de vergüenza”. Ahora, para combatir esa vergüenza, ya existe el techo del centro ‘José Luis Romanillos’.
Un “Velázquez de la violería española”

Y bajo ese techo se agolpan ya piezas de un valor incalculable, piezas únicas que recuerdan que la violería puede llegar a ser un arte. Así lo explica el propio Romanillos: “Son piezas que para mí no se pueden mejorar. Esa vihuela del siglo XVIII, de Francisco Sanguino (1707-1771), es un Velázquez de la violería española. Sólo se conservan seis, y ésta en su estado original”, explica el musicólogo. Y es que Sanguino “es el violero que inició a mediados del siglo XVIII el desarrollo de la guitarra tal como la conocemos”. Hay otras ‘joyas’ más, como la guitarra española de cinco órdenes fabricada con palo santo y marfil, atribuida a Llinás: “Esto no tiene precio”, advierte entusiasmado el madrileño.
Son sólo algunos ejemplos de lo que puede llegar a albergar el centro. Un centro que pese a llevar tan sólo unos días abierto ya puede presumir de visitas: “La gente se ha quedado muy interesada, es que esto estaba escondido...”. Ahora se está mostrando, aunque el objetivo del Centro de la Vihuela va mucho más allá que esa mera exhibición: “Vamos a hacer cursos, a dar talleres de construcción, conferencias, foros... También se pueden hacer exposiciones de instrumentos antiguos, porque hay gente que está dispuesta a dejarlos. Esto es sólo el inicio”. Ahora sólo falta que el Estado se sume a esta exaltación de nuestros orígenes musicales: “Confiamos que el Estado nos ayude con algunas subvenciones para poder mantener esto”, advierte Romanillos. Porque la vihuela fue durante el siglo XVI el “instrumento español más popular” y porque es “el génesis de la guitarra española” , y ésta, además, del resto. Y recordarlo, ‘joyas de arte’ mediante, es un deber, pero también un orgullo más que justificado.
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