Última actualización 11/11/2009@14:39:36 GMT+1
“Ha llegado el día. Tenemos el edificio terminado, un edificio del que todo el mundo de Caja de Guadalajara y los que no lo son se sienten satisfechos. La ciudad gana enormemente en presencia, en imagen y en esa sensación que queremos transmitir de potencial económico de cara al presente y al futuro”. El presidente de la entidad de ahorro, José Luis Ros, se dirigía con estas palabras a los medios de comunicación que en la mañana de ayer tuvieron la oportunidad de descubrir las ‘virtudes’ del flamante rascacielos que recibirá a los clientes el próximo día 16 de noviembre.
Tres días antes –el viernes 13 a las 15,00 horas– ‘echará el cierre’ el céntrico edificio que la Caja ha ocupado durante los últimos años en la calle Topete, que ha sido adquirido por la Junta por 17 millones de euros. Y tres días después –el jueves 19– el presidente Barreda cortará la cinta inaugural de la nueva sede social de la Caja, construida por Hercesa.
A los responsables de la promotora alcarreña y al arquitecto Javier Solano dirigió Ros su felicitación por haber cumplido en plazo record la construcción del edificio ny por haber respetado escrupulosamente el presupuesto que en su día pactaron empresa y entidad. En concreto, Hercesa ha empleado 18 meses en levantar la torre que con sus 48 metros de altura y sus 15 plantas –12 sobre rasante y 3 más bajo suelo– se convierte en el edificio más alto de la capital. La inversión roza los 24 millones de euros. “Esta es la segunda ocasión que esta Caja que va para medio siglo de vida ha podido inaugurar un edificio digno, bueno y emblemático. Y lo hacemos para dar un mejor servicio a los clientes, para habilitar unas instalaciones más dignas para los trabajadores y para intensificar el compromiso que tenemos con Guadalajara, subrayó el presidente de la entidad de ahorro. También remachó el presidente el esfuerzo adicional que ha supuesto este proyecto en el contexto de crisis en el que se ha ejecutado. “Esta Caja, que no es la más grande del sector financiero, ha hecho una gran inversión y ha creado muchos puestos de trabajo a través de contratas y subcontratas, contribuyendo a que el golpetazo de la crisis en Guadalajara fuera menor”.
José Luis Ros concluyó refiriéndose a la estética de la nueva sede tomando prestada una frase del novelista y político francés André Malraux: “Aunque decía que no hay obra humana que guste a todo el mundo, en el fondo estoy convencido que más allá de algún ‘dime’ o ‘direte’ todo el que pase por la A-2 tendrá la sensación de pasar por una ciudad moderna a la que ha contribuido este edificio”.
Ya en la tarde de ayer jueves, cerca de 400 personas que forman y han formado parte de la plantilla de Caja de Guadalajara –empleados, jubilados y prejubilados– conocieron el edificio. Tras la visita, será el 9 de noviembre cuando los primeros trabajadores de la entidad ‘tomen posiciones’ en su nuevo centro de trabajo. El resto irá llegando de manera progresiva hasta el 16, fecha prevista para el ‘salto definitivo’ de la Caja al otro lado de la A-2.
Austeridad
De concretar todos y cada uno de los detalles que han ‘apuntalado’ el proyecto de creación de la nueva sede de Caja de Guadalajara se encargaba el arquitecto Javier Solano, quien recordó que las obras comenzaron en abril de 2008 y se dieron por concluidas, “en plazo”, en el mes de octubre de este año. Sobre las características del edificio, Solano destacaba su austeridad y la ausencia de grandes lujos. “Ha sido así por decisión de la propia Caja, ya que es un sitio de trabajar, de atender a los clientes y de recibir formación tanto interna como externa. En principio no se ha escatimado nada, ya que es un edificio de última generación, pero se han intentado evitar los lujos inútiles”, definía el prestigioso arquitecto.