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Hemeroteca :: Edición del 02/09/2011 | Salir de la hemeroteca

Ls opinión semanal en la edición digital de Guadalajara Dos Mil

Última actualización 21/10/2009@08:35:04 GMT+1
Navegando por la red hay dos noticias que llaman la atención, por un lado una que habla del aumento en la compra de oro como inversión y como éste alcanza su cotización máxima y por otro que se modera la caída del mercado de la vivienda y por primera vez en casi dieciocho meses el porcentaje está por debajo de los dos dígitos. Exactamente en agosto se vendieron 34.019 viviendas, un 9,9 por ciento menos que en agosto del año anterior. La caída de las ventas de viviendas venía superando mes tras mes el 20 por ciento. Es decir, es la tendencia natural del mercado sin factores exógenos que modifiquen la tendencia del comprador o del inversor. Porque ahorrar se ahorra más que antes e inversores los hay hasta en los momentos de crisis y éstos se “refugian” en bienes estables que garanticen un buen rendimiento.

Oro, pintura y hasta sellos –¿se acuerdan? Todavía colea– fueron bienes en los que invertían aquellos que tenían dinero en efectivo antes que la vivienda se empezara a revalorizar como lo hizo a mitad de los años noventa, con incrementos de valor del treinta, cuarenta, cincuenta por ciento, e incluso más, en tan sólo unos meses. Eso unido el alto precio de los alquileres más la bajada de los tipos de interés y la concesión indiscriminada de préstamos hipotecarios, incluso por encima del valor de la vivienda, a cualquier persona que acreditara una nómina, crearon una demanda por encima de las necesidades del mercado. Al igual que el ritmo que alcanzó la construcción de las mismas que parecía no tener techo.

La realidad es que a día de hoy, según un análisis de Moody’s la banca española necesitará cinco años para provisionar sus pérdidas reales, como consecuencia del deterioro de sus activos, principalmente por la refinanciación de las deudas con alargamiento de los plazos de devolución y la adquisición de inmuebles como pagos de los créditos que empresas y particulares no pueden pagar. Y la realidad es que a día de hoy existe una importantísima cantidad de viviendas sin vender, en manos de los promotores –o de la banca–, y otra no menos desdeñable que se vendieron como inversión, que se mantiene sin ocupar que se han depreciado considerablemente, pero que pueden ser objeto de cualquier transacción tan pronto como los números cuadren entre comprador y vendedor. Porque lo que es evidente es que se siguen vendiendo viviendas ¬compran los que tienen necesidad de ella–, y se siguen dando créditos hipotecarios. Eso sí, a aquellos que acreditan condiciones económicas estables y capacidad suficiente para devolverlos en tiempo y forma.

Es posible que haya personas que teniendo la necesidad de comprar vivienda estén esperando a una previsible mayor bajada del precio y probablemente en ese contexto se puede entender alguna de las iniciativas del Gobierno que se supone pretenden incentivar la compra. Hacerlo antes de que suba el IVA puede ser una justificación, dado el encarecimiento que conlleva la subida del impuesto.

Por otro lado está la incidencia que pueda tener otra medida que tiene en mente el Gobierno y que pasa por eliminar a partir de 2011 la desgravación fiscal por la compra de vivienda para las rentas mayores de 24.000 euros al año. Miedo da cuando se trata de modificar pautas y tendencias del mercado con medidas exógenas.

Bien es cierto que la bajada de los tipos –por cierto miedo da volver a ver a Trichet por las páginas de los periódicos cuando hace meses que no sabíamos nada de él– y de los precios de la vivienda están sentando las bases para una reactivación del mercado que puede ayudar al sector de la construcción a superar la crisis, pero eso no va a ser la solución a esta procelosa situación por la que navegamos hoy, porque este país no puede volver a depender de un único sector como el de la construcción.

En la situación actual noticias como el inminente inicio de la obras del Parque Científico y Tecnológico de Guadalajara son como una puerta abierta a la esperanza y no por los 800 puestos de trabajo que puede suponer en este primer periodo hasta que en 2012 pueda estar completamente terminado. O los 2.000 que supondrá después. O los 30 proyectos de I+D+I que va a poner en marcha. Sino porque es la constatación de que algo hemos sacado en claro de los traumáticos meses que llevamos viviendo.
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  • Algo en claro

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    3481 | Mortadelo - 14/10/2009 @ 11:19:44 (GMT+1)
    Pues preparémonos para ser mas pobres, ya sea mediante la inflación (cuando venga), paro o una rebaja salarial. Por mucho que gobierno y sindicatos (valga la redundancia) quieran mirar hacia otro lado esperando que escampe el temporal, con cuatro (para cinco) millones de parados, tarde o temprano tendrán que ajustarse los salarios. Si vamos a competir con con los paises del este europeo y con los chinos de la China, tendrá que ser a base de bajar el coste por trabajador, ya que vía productividad perdemos año a año puestos en el mundo. Y en Guadalajara la cosa es todavía mas grave que en España. Confiados y guiados estos años hacia el ladrillo, la cercanía a los madriles, el sol de España y el meter cosas en cajas, nos quedamos tras los años de exuberancia con un montón de peones no cualificados y la añadidura de un 15% de extranjeros (pobres). Y lo poco de quedaba de industria está muriendo poco a poco, y lo único que nos queda es una pequeña y rancia burguesía local desmigajada, acostumbrada a pasar por el negocio a la hora de hacer la caja o en el momento de cargar el leasing del nuevo mercedes. Una burguesía con el anhelo de transformarse en rentista tras vender el negocio o vivir de la mamandurria de las administraciones varias. E inversión no esperemos durante estos próximos años; mientras no seamos pobres las fábricas seguirán prefiriendo asentarse en China, Polonioa o Chequia, los ingresos de las familias estarán presos de las hipotecas, el dinero que retienen los bancos metido en deuda pública de ZP o temeroso de salir a la calle y no poder hacer frente a la morosidad, y el money del extranjero (rico) poco va a venir, ya que fuera asustará jugarse los cuartos en un país cuesta abajo y zapateril como este, en el que consideramos una inversión un nicho o una pista de paddel. Avisados quedan, pero al menos que el ser mas pobres no nos impida ser mas felices.
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