Última actualización 17/09/2009@22:11:21 GMT+1
AL hilo de la información aparecida el día anterior en ABC sobre la manera en que CCM aprobaba alguno de los créditos que concedía, Ana Guarinos, la portavoz del Grupo Popular en las Cortes regionales, convocaba el martes una rueda de prensa para hacer leña de la entidad de crédito castellano manchega.
Fuera porque los periodistas la “acorralaron” con sus preguntas o porque se salió del guión que llevaba programado, pero el caso es que se lió la manta a la cabeza y de paso le atizó a Caja de Guadalajara. No es que tuviera prueba alguna, como ella misma reconoció en el trascurso de la rueda de prensa, pero dejó en el ambiente sombras, dudas sobre la entidad crediticia provincial y la gestión que están llevando a cabo los responsables de la misma.
Llegó a comparar la situación de ésta con la regional, dudó de los beneficios hechos públicos por la Caja y hasta restó autoridad al director general de la misma para ofrecer datos sobre ella.
En cualquier caso toda una temeridad, teniendo en cuenta la falta de pruebas. Una temeridad que puede perjudicar a la entidad, dado lo miedoso y lo sensible que el dinero es a estas cosas.
Cuando desde el Banco de España se ha dicho que no quiere entidades bancarias con menos de 50.000 millones de euros de activos en el balance y que o entre ellas se ponen de acuerdo y se fusionan o lo impondrá él como organismo regulador, es normal que todas las Cajas estén en conversaciones, unas con otras, y que los rumores debido a éstas conversaciones estén a la orden del día. Precisamente ese era el principio de su intervención sobre Caja Guadalajara en la rueda de prensa. Pedir que ésta explique los rumores de fusión y por dónde va a ir el futuro de la entidad. Lo cual es entendible y parece hasta lógico y razonable, aunque tal vez hubiera una manera más apropiada de hacerlo, pero de ahí a sembrar todo tipo de dudas gratuitamente... No es consecuente, ni mucho menos. Y consecuencia es lo mínimo que se le debe exigir a cualquier político.
Además, sin quererlo, Ana Guarinos está arrojando dudas sobre sus compañeros de partido que participan de los órganos de representación de la entidad.