La opinión semanal en la edición digital de Guadalajara Dos Mil
Última actualización 17/06/2009@22:02:37 GMT+1
Que iban a perder lo daban por descontado los máximos dirigentes del PSOE, tanto provinciales como regionales. Lo que no esperaban es que el margen fuera tan amplio y el hecho de que se trate de unas elecciones europeas no es algo que pueda justificar el descalabro. Un descalabro que en el ámbito provincial y regional supone un notable retroceso respecto de los resultados obtenidos en los mismos comicios de hace cinco años.
Si los resultados fueran extrapolables a las próximas elecciones municipales y autonómicas –qué no lo son–, el PSOE podría ir dando por perdidos tanto el Gobierno regional como la Diputación y se ampliarían notablemente las diferencias en el número de concejales en el Ayuntamiento de la capital.
Cuando en la noche electoral, en su valoración de los resultados, Antonio Román hacía referencia a las diferencias arrojadas por las urnas, que se concretan en 12 puntos porcentuales en Castilla-La Mancha, más de 15 puntos en la provincia y 19 en la capital, se notaba en su semblante la satisfacción no solamente por lo conseguido el domingo, sino también por lo esperanzador que se les presenta el futuro. La secuencia –12,15,19– le debía sonar a música celestial, en la misma medida que debe preocupar en las filas socialistas. Las cifras marcan una tendencia del voto que debiera llevar al PSOE a realizar una profunda reflexión, a reconsiderar su estrategia so pena de ver complicada su continuidad al frente de las instituciones –Junta y Diputación– en las que hoy gobiernan.
Es evidente que la crisis ha pesado y condicionado el voto y tal vez en la rotundidad con la que la crisis se ha dejado sentir en el Corredor esté parte de la explicación a que esa diferencia de 4 puntos, que los resultados han dejado en el ámbito nacional, aquí se haya visto ampliamente rebasada, pero bien haría el PSOE en “abrir el objetivo” y analizar otras posibles causas.
Qué de los 25 pueblos más importantes solo hayan ganado en dos –Marchamalo y Fontanar–, o el retroceso que han experimentado en algunos otros, evidencia que hay fallos de la etapa anterior que no se han corregido o que probablemente se esté cayendo en otros nuevos, con tanta trascendencia o más que los anteriores.
En el ámbito regional las diferencias han sido también tan ostensibles que los socialistas castellano manchegos caerían en una imprudencia si lo redujeran todo a la crisis. Obviar que por primera vez en más de veinte años el Partido Popular tiene una líder sólida, preparada, trabajadora, dispuesta a dar la batalla y que cree y confía en sus posibilidades y que, además de que por su condición de secretaria general de los “populares”, tiene la presencia asegurada en los medios de comunicación, es tanto como suicidarse políticamente.
De aquí a las próximas municipales y autonómicas hay dos años por delante y el PSOE tiene margen suficiente para maniobrar aunque, teniendo en cuenta que con el componente crisis no parece que los vientos les puedan ser favorable ni en lo que queda de este año ni durante el próximo o incluso más, bien harían en profundizar en las otras causas. Al fin y al cabo es su futuro el que está en juego.