La opinión semanal en la edición digital de Guadalajara Dos Mil
Última actualización 23/05/2009@21:24:39 GMT+1
Hace unos meses el relevo se producía en CCOO, José María Rey sustituía a un Jesús Torralba que tras varios años daba por cerrada su etapa al frente de la secretaría provincial de dicha central sindical. Ahora ha llegado la hora del relevo en la “otra orilla”, UGT.
Tras 14 años en el sindicato, los siete últimos como secretario provincial, Hilario Escobar ha decido que ha llegado el momento del adiós.
Ambos dos han dejado su impronta en sus organizaciones, no sé sin tan distantes y tan distintos, pero su predisposición al diálogo, su capacidad para alcanzar acuerdos y su “cercanía” a los medios de comunicación, a los que siempre han atendido con diligencia –por lo menos ese es nuestro caso– son notas que les son comunes y que les define. Nada que ver con etapas anteriores, donde lo habitual era lo contrario: esquivos y de conversación más proclive al exabrupto. ¡Y qué decir en sus relaciones con la patronal o los empresarios!
Las cifras presentadas por Hilario Escobar a modo de balance, que hablan de 8.500 afiliados y 819 delegados (un 44% de los 1.865 que se han elegido en los últimos cuatro años), rompen con ese estereotipo de “todo para los trabajadores pero sin los trabajadores”, del que muchos echan mano y que pretenden retrotraernos a aquellas épocas del Despotismo ilustrado.
Habrá quien cuestione el papel que juegan los sindicatos en los tiempos presentes y más en la situación de crisis actual con cuatro millones de parados. Una crisis que en Guadalajara ha deparado cifras y momentos dramáticos y que, en opinión de algunos de los trabajadores que sufren dichos dramas, debiera de haber provocado respuestas más enérgicas y concluyentes de los sindicatos, al menos en las negociaciones.
Habrá quien piense que hubieran sido muchísimo más beligerantes si, en estas mismas circunstancias, el Gobierno fuera de distinto signo político. Habrá quien piense que la inacción de éstos en la situación actual se debe a que los sindicatos son meras correas de transmisión del Gobierno. Y tal vez no les falte razón… Pero en eso no tienen nada que ver ni el uno ni el otro.
Es más, en el caso de Hilario Escobar ha querido optar a la secretaría regional, en lo que se puede entender como sencillo caso de afán y de superación personal, y ni tan siquiera le han dejado intentarlo. Tal vez por ello ese punto de desencanto y nostalgia que algunos hemos intuido en su rostro y que empañan el momento de su despedida.
Si bien es cierto que las despedidas siempre son tristes, ambos dos –uno antes y el otro ahora– tienen sobradas razones para salir contentos y hablar orgullosos de su pasado en ambas organizaciones.