Última actualización 30/04/2009@04:06:30 GMT+1
LA visita de Carla Bruni a España, acompañada de su marido Nicolas Sarkozy, no ha defraudado a la afición. En los días previos ya había activado más alarmas que la mismísima “gripe porcina”. Y no sólo en la prensa del corazón, sino en los medios supuestamente serios y de información general. El encuentro bilateral con Doña Letizia ha merecido la pena. La foto de espaldas de las dos damas en la portada de “El País” es el mejor ejemplo de lo que les digo.
Este sería el análisis superficial de una visita que ha eclipsado muchos de los graves problemas que tiene en estos momentos España. Sin embargo, no podemos quedarnos en la foto, ni en el encuentro de la princesa Doña Letizia y la primera dama de Francia, aunque sea portada de todas las revistas del corazón, menos de una.
Efectivamente, “Hola” ha preferido dar a sus lectores esta semana en portada la foto del matrimonio formado por Nicolas Sarkozy y Carla Bruni. Quizás para evitar comparaciones o para dejar claro que la primera dama de Francia tendría que aparecer, en todo caso, con la primera dama de España, y no con la futura sucesora. Al margen de protocolos, lo cierto es que sin Carla Bruni y sin Doña Letizia, esta visita habría perdido el morbo, el “glamour” y el interés despertado desde el mismo día de anunciarse.
El desfile de modelos en cada uno de los actos celebrados en Madrid ha compartido espacio con las mascarillas de los viajeros que llegaban a Barajas desde México. La gripe porcina sigue ahí, como el dinosaurio del cuento de Monterroso. No deja de ser una preocupación importante, pero nunca podrá competir algo que huele a granja y a pocilga con los ambientes palaciegos. Cada cosa en su sitio. Basta un repaso a las portadas de periódicos y revistas de los últimos días para darse cuenta de nuestra admiración por Carla Bruni y por su esposo, el presidente de la República de Francia.
Lo más importante de la visita –ahora ya más en serio
– es la buena predisposición de Nicolás Sarkozy a colaborar con España. “Chapeau” por el francés porque - junto al “amigos para siempre” que tanto ha emocionado a un Rodríguez Zapatero en horas bajas – nos ha demostrado que su visita nada tenía que ver con la presentación en la pasarela social española de su esposa Carla Bruni. El liderazgo de Sarkozy está por encima de estas frivolidades. Al presidente francés se le entiende todo y prefiere la acción directa a las palabras y a las ambigüedades.
Es posible que se hayan exagerado los elogios y los abrazos, pero no sería justo negar los buenos resultados de esta cumbre. El mandatario francés es un líder en Europa y lo mejor que le puede pasar a Zapatero, al Gobierno de España y a los ciudadanos de este país es tenerlo como amigo y aliado. El compromiso del Gobierno francés en la lucha contra el terrorismo, así como el apoyo prometido a nuestro Gobierno durante su próxima presidencia europea son dos buenas noticias, se mire desde el ángulo ideológico desde el que se mire.
Pero me gustaría también subrayar algunas de las cosas que dijo en su brillante discurso del Congreso de los Diputados el mandatario francés. Quizás, conociendo ya un poco a su “querido amigo” Zapatero, a modo de aviso dejó en el aire la siguiente reflexión: “Rechazar – dijo Sarkozy – la ingenuidad y promover un sólido gobierno económico europeo, con herramientas y poderes”.
En una palabra, que el marido de Carla Bruni – pequeño en estatura, pero grande como político – le ha puesto ya los deberes a Zapatero, para que se deje de “ingenuidades” y se dedique a lo que tiene que dedicarse un buen gobernante: a solucionar los problemas reales y a mejorar la vida de los ciudadanos.
P.D. Otro personaje, también de reducida estatura, nos ha dejado esta semana un buen sabor de boca en su visita a Guadalajara. Me estoy refiriendo a Josemi Rodríguez Sieiro, al que tuve el honor de presentar junto al compañero y amigo Lorenzo Díaz, en un acto organizado por la Fundación Siglo Futuro. Les aseguro –y en eso estará de acuerdo conmigo el ya casi paisano Lorenzo Día – que en medio de la crisis y de la gripe porcina se agradece siempre una sonrisa. Incluso hasta el comentario de Josemi sobre el glamour y la vestimenta de Carla Bruni