La opinión semanal en la edición digital de Guadalajara Dos Mil
Última actualización 17/04/2009@19:47:34 GMT+1
Si a finales de enero, coincidiendo con la celebración en Madrid de Fitur (Feria Internacional del Turismo), tanto por parte de los responsables de la administración como de la patronal se señalaba, sin ningún tipo de triunfalismo, que el turismo era un sector en el que la crisis no había hecho mella, al menos con la misma intensidad que en otros, habrá que esperar a ver si se nos ofrecen datos de la ocupación en esta Semana Santa porque la sensación, al menos en lo que se refiere a la provincia de Guadalajara y al turismo rural, es que la crisis ha clavado sus garras en él con la misma intensidad que lo está haciendo en el resto de sectores.
Según la opinión que hemos pulsado de algunos de los propietarios de este tipo de establecimientos, parece ser que la rentabilidad de una casa rural empieza a disminuir sensiblemente y no constituye ya ningún tipo de negocio. ¿Las causas? La crisis; una oferta que ha crecido desmesuradamente en los últimos años; la bajada de los precios en la costa, tratando de captar clientes, lo que supone una competencia difícil de “saltar”… Son algunos de los argumentos que ellos encuentran para justificar una bajada de ocupación que se empieza a generalizar, a pesar de las excepciones, de aquellas casas rurales que llenan fin de semana tras fin de semana o puente tras puente, que seguro que también las habrá.
Resulta curioso, pero el tiempo, el mal tiempo que se pronosticaba para toda la semana, no era una de las causas en la que estos reparasen a la hora de hacer ese análisis de la situación. Evidentemente el mal tiempo es circunstancial y podría justificar una bajada de ocupación en un momento determinado, pero nunca una tendencia que se empieza a generalizar de unos meses para acá. Y esa es la preocupación de algunos de los integrantes del sector con los que hemos tenido la ocasión de hablar.
Ese paréntesis que supone la Semana Santa, que muchos aprovechan como unas mini vacaciones para cargar las pilas, se constituía como un balón de oxígeno para el paro que encontraba en ésta una interesante oferta de puestos de trabajo. Seguro que el paro se puede ver también afectado de manera considerable por esa llamada estacionalidad que se nos va al garete.
También ha evidenciado la Semana Santa que hay una no menos importante crisis de confianza en el futuro que contrae fuertemente el consumo de aquellas clases sociales menos afectadas por la crisis económica, a pesar de la considerable bajada de los precios.
Ante la gravedad de la situación económica en general, el presidente del Gobierno ha movido ficha, con una remodelación a fondo de su equipo. La imagen que ha querido transmitir es la de permanecer al “pie del cañón”, sin descansar, aun en esos momentos que todos aprovechamos para ello. Y ese es el ejemplo que se debe seguir pero incluso por los políticos regionales y provinciales. A pesar de que dicen los expertos que en Estados Unidos se atisban los primeros síntomas de una reversión de la situación, aquí y ahora, en este lado del Atlántico, de momento la situación no permite la más mínima relajación.
Habrá que esperar a ver qué dicen los datos oficiales, pero “la orina del enfermo” no presagia nada bueno.