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Pep Bruno trabaja rodeado de estanterías repletas de libros de narrativa oral como si de una biblioteca infantil se tratara. Sin embargo la narrativa que desde la editorial Palabras del Candil publica o los cuentos que conforman su repertorio de narrador tienen al público adulto como principal objetivo, y es que los cuentos no conocen el ‘apto para mayores de...’

Tradición administrada por vía oral

Tocada de muerte hoy día, la oralidad fue en nuestra provincia uno de sus tesoros más valiosos. Ahora su conservación es un desafío

Última actualización 14/11/2008@08:38:41 GMT+1
La riqueza de la tradición oral de Guadalajara posee un gran valor. Un atractivo que para la mayoría es un auténtico desconocido. Hecho, que junto a la intromisión de la televisión en los hogares y el paulatino abandono de la vida rural, ha propiciado que la narrativa oral tradicional se encuentre en serie peligro de extinción. Sin embargo, han existido y existen esfuerzos porque esta parte tan importante de nuestra cultura no muera.
Guadalajara es rica en patrimonio arquitectónico, natural, artístico y también oral. O por lo menos antaño lo fue. El valor de la tradición oral en nuestra provincia se muestra ahora como perteneciente a un pasado herido de muerte por los cambios sociodemográficos que dejaron a nuestros pueblos cada vez más despoblados. Los jóvenes se marcharon dejando a los más mayores del lugar solos con sus cuentos y leyendas. A su vez, la televisión llegó para ocupar el espacio de las historias nacidas para ser contadas a la luz del candil.

Durante el romanticismo, Charles Perrault, seguido por los Hermanos Green, lideró una corriente afanada en recuperar los cuentos y leyendas a los que se consideraban portadores de la voz del pueblo y recipiente de su máxima esencia. Heredero de esta decimonónica dedicación fue el padre de Antonio y Manuel Machado. “Fue un movimiento que sin embargo no tuvo mucho empuje en España. Era el único país que no tenía una recopilación de cuentos tradicionales importante”, explica Pep Bruno, narrador profesional y editor de Palabras del Candil, editorial afincada en Cabanillas del Campo y la única afanada en nuestro país en plasmar negro sobre blanco esta parte tan fundamental de nuestra cultura. Durante la década de los treinta, y después de la Guerra Civil, Aurelio Espinosa, continuado a la saga por su hijo, desarrolló una de las primeras antologías de cuentos españoles.

Tesoros con introducción,
nudo y desenlace


De esta manera aparecieron cuentos de Asturias, de Extremadura… pero nada parecido había sobre Guadalajara. Lo que no quiere decir que en nuestra provincia la tradición oral tuviera menos calado. Más bien y como asegura Pep Bruno, “por lo que se ve ahora, ha habido muchísima tradición oral en Guadalajara, nutrida por un rico manantial de historias; pero también es verdad que la actual situación geosocial la ha herido profundamente”.

Pep Bruno es consciente de la existencia de una creencia que aboga por la desaparición definitiva de la oralidad popular aunque él se decanta por pensar que lo que acontecerá será un cambio, materializado en la proliferación de las leyendas urbanas, los chascarrillos y cotilleos.

De la misma opinión es José Manuel Pedrosa, profesor de la Universidad de Alcalá y un prestigioso estudioso del folklore y la expresión oral tradicional a nivel tanto nacional como internacional. Parte de su trabajo en este ámbito lo ha desarrollado en Guadalajara. Los cuentos que ha encontrado en nuestros pueblos, dice, “muestran que eran parte de una tradición oral muy rica, eran cuentos muy interesantes que apenas estaban documentados en otros lugares de la tradición oral hispánica”.

Hace tres años que Pep Bruno se lanzó, grabadora en mano, a rescatar los cuentos populares de nuestra provincia. Empezaba a tener material y pensó que quizá había habido alguien que se le hubiera adelantado y ya hubiera comenzado a recopilar parte de estos cuentos populares. Así contactó con Juan Manuel Pedrosa, quién a su vez conocía el material que Eulalia Castellote, también profesora de la universidad alcalaína, había ido atesorando desde la década de los setenta por los pueblos de Guadalajara. Junto a lo que Pedrosa había recopilado por otra parte en un trabajo de campo realizado con varios de sus alumnos, Pep Bruno se encontró con una completa colección de cuentos que dormía sin embargo en un cajón. Aunque no por mucho más tiempo.
“Nos pareció que la colección era de una calidad muy singular pero también comprobamos que por cuestiones demográficas y sociológicas la vida rural en Guadalajara fue decayendo mientras la gente emigraba a la ciudad. Esto ha supuesto una erosión muy grande en la cultura tradicional”, afirma Pedrosa.

Además, en los últimos años ha habido una gran influencia de la televisión y los medios de comunicación de masas que también han supuesto una amenaza para la tradición oral, que se ve obligada a competir con medios muy poderosos de difusión. “Esto ha llevado a que la tradición de cuentos de Guadalajara haya prácticamente desaparecido”, sentencia.

Al frente de la Editorial Palabras del Candil, Pep Bruno, decidió que “La mujer del pez y otros cuentos tradicionales de la provincia de Guadalajara”, título que se le dió al compendio de cuentos recuperados por Pedrosa y Castellote, fuera el primero de una serie de publicaciones aún por llegar en la que los cuentos tradicionales españoles hubieran sido recogidos de viva voz. Apenas un puñado de personas se dedican en la actualidad a esta tarea y, a parte de Palabras del Candil, no existe ninguna editorial que quiera publicar textos de este tipo. “Ahora estamos trabajando con una recopilación de material oral en la provincia de Murcia, con otra que se está realizando en Aragón y también hay una labor en esta dirección pero con cuentos de la zona siciliana en Italia”, adelanta de esta manera Pep, quién además como narrador profesional que es suele incluir de vez en cuando alguno de estos cuentos en su repertorio, los próximos números de la colección entre los que también habrá una antología de cuentos picantes.

Radiografía de la esencia
de nuestros pueblos


Hay algunos cuentos peculiares como el de “La mujer del pez”, recogido en Alpedrete de la Sierra del que sólo hay tres versiones recogidas en todo el mundo, una de ellas en Guadalajara. Otros de los cuentos, leyendas e historias que pacen por nuestra provincia son asimilaciones al contexto local de narraciones que ya existían y existen en muchos otros lugares. Es el caso del gato de Albalate y el gato de Almonacid, muestra de la típica rivalidad entre localidades vecinas.

Aunque con matices y sabores diferentes, de los cuentos que habitan nuestra provincia existen multitud de versiones. “La tradición oral ha corrido por todos los lugares” como afirma Pep Bruno. En mundo tan asiduamente explicado desde la globalidad, los cuentos fueron “realmente lo primero en ser en global”. No obstante existe un catálogo universal de cuentos elaborado por Antti Aarne y Stith Thompson. “Un cuento vive en un contexto, pero tiene una gran ligereza que le hace evolucionar y desarrollarse”.

Otra de las características que definen a las narraciones encontradas por la provincia es la percepción de que se trata de cuentos que llevan pegados muchos años a estas tierras y en ellos quedan plasmados los giros lingüísticos propios de cada zona de Guadalajara.

La tradicional oral es además portadora de una gran documentación sobre los lugares, costumbres y tradiciones con más raigambre de cada uno de los pueblos. “Estas narraciones, desde las adivinanzas hasta los cuentos más elaborados, son reflejo de la vida cotidiana de los pueblos y de cómo estamos dejando de lado parte de nuestra historia”, reconoce apesadumbrado Pep Bruno amante de las historias cocidas a fuego lento. Sucede por ejemplo con el universal cuento de “Juan y el Oso”, rescatado en Bujalaro o con “El pastor que soluciona los acertijos del rey”, recogido en Romanones, en los que son continuas las referencias a espacios reales de la comarca.

Los cuentos reflejan las tradiciones, pero también se alimentaban de ellas. Antiguamente, la manera de entretener a los niños era cantándoles, recitándoles o contándoles esas narraciones tradicionales. Entonces, no había televisión. “Ahora que la hay, ha cortocicuitado la comunicación entre los niños y los adultos en las casas, que es el lugar en el que siempre ha habitado el cuento”. Además, los abuelos ya no viven con los nietos. Cada vez se dan menos ejemplos de grandes familias en las que conviven varias generaciones bajo el mismo techo. En este hecho encuentra Pep Bruno la causa de que sean los cuentos picantes los que gocen de una, aún vitalizada, pervivencia: “todavía se los cuentan entre adultos”. A los niños se les cuentan cuentos, “pero no son tradicionales y son cuentos desvirtualizados y muy ñoños. A Caperucita el lobo se la come, no hay que caer siempre en lo políticamente correcto”. Y Pep Bruno hace referencia a los dos ingredientes indispensables que un cuento tiene que poseer. “Tiene que enseñar pero también ha de entretener”, aclara. Toda narración tiene un mensaje y un objetivo. La creciente preocupación porque tengan carga didáctica hace que se conviertan en un aburrimiento.

Lo que se está generando ahora es un reciclaje hacia una nueva tradición con relatos más cortos que pueden ser recordados de forma más rápida e instantánea, mientras que el cuento tradicional era largo y requería paciencia para ser contado y para ser escuchado. “Los relatos actuales, como los chistes o leyendas urbanas, son muy cortos y se ajustan mucho al tipo de vida que llevamos actualmente”, asegura Pedrosa. No obstante, “la oralidad no morirá”, concluye Pep Bruno. Es trabajo de todos que no ocurra.

Palabras del Candil y otros pobladores de la narrativa oral
Una de las colecciones de las que se compone la biblioteca de la editorial Palabras del Candil es Tierra Oral, dentro de la que se publican libros con recopilaciones de cuentos tradicionales grabados de viva voz. Uno de estos libros, bajo el título de “La mujer del pez y otros cuentos tradicionales de la provincia de Guadalajara”, recoge un compendio de algunas de las historias que componen la oralidad más singular de nuestra provincia. Algunas de gran riqueza, también en términos etnográficos, como la que da título al libro. Confiere un mayor valor al trabajo el hecho de que Eulalia Castellote y José Manuel Pedrosa añadan un epílogo en el que se desarrolla un breve estudio del origen, peculiaridades y evolución de estos cuentos, leyendas e historias orales.

Palabras del Candil nació con el objetivo de brindar un espacio entre las estanterías a la narrativa oral que raramente se había visto documentada y recogida en libros con anterioridad.

Existe otra colección que, bajo el nombre Escrito en el Aire, recoge textos escritos por narradores profesionales para sus sesiones de cuentos; la de Mil y una noches por su parte se compone de libros y cuentos aptos también para los niños y, finalmente, hay una colección de teoría sobre narrativa.

Todas las historias plasmadas en estas páginas tienen la particularidad de haber existido de forma oral antes que escrita.

La editorial tiene ahora publicados un total de 13 libros, desde que en 2005 Palabras del Candil editara el primero. Otros cuatro esperan ver la luz en los próximos meses.

Además, el próximo 4 de diciembre en la FNAC de Callao, en Madrid, la editorial celebrará su puesta de largo después de superar el carácter más provincial en su distribución de los primeros años. Sin embargo, como asegura Pep Bruno, su responsable, “el motor de la editorial sigue siendo Guadalajara”.

Guadalajara se convertirá en ‘Centro de la Palabra’
El Centro de la Lectura, la Imagen y la Palabra, que será ubicado en el edificio que se construirá en la calle Julián Besteiro durante la presente legislatura, al que también se trasladará el Archivo Municipal, es la gran apuesta realizada en pro de la recuperación, desde la Consejería de Cultura, de recursos culturales en tres direcciones.

Por un lado, el Centro de la Palabra, que nacerá con el propósito de rescatar la tradición oral que sobre todo es conservada por nuestros mayores. Para ello hace meses que se comenzó a trabajar en el proyecto “Ellos tienen la palabra. Historias vividas, historias contadas” que consiste en que un grupo de personas, recorriendo las localidades de menos de 10.000 habitantes, vaya en busca de esos testimonios orales.

Un segundo eje es el Centro de la Lectura tendrá como objetivo convertirse en un lugar de estudio, de investigación y de iniciativas enmarcadas en el desarrollo de la lectura, al servicio de las bibliotecas, públicas o privada. Incluirá el Observatorio de la Lectura, que tendrá el cometido de pulsar en que condiciones están los hábitos lectores y los recursos bibliotecarios con los que se cuenta, trabajando de manera coordinada con el Observatorio de la Lectura de España.

El Centro de la Imagen es ya una realidad, aunque eso sí digital, ya que buena parte del archivo fotográfico gestionado por la Junta, que incluye más de 23.000 imágenes digitalizadas, puede ser consultado a través de la web que la Consejería de cultura tiene habilitada.

Según avanzó la responsable de Cultura, Turismo y Artesanía, Marisol Herrero en comisión parlamentaria hace unas semanas,las nuevas tecnologías aplicadas cobrarán especial relevancia para garantizar el acceso a la cultura al cien por cien de la población.

Si la llegada de las nuevas tecnologías desplazó a los usos convencionales de transmisión de la cultura, ahora se muestran como instrumento útil para su recuperación, conservación y difusión. Los nuevos mecanismos de registro y reproducción permitirán que escuchemos de viva voz algunas de las narraciones que han pervivido en nuestra provincia o que se compartan imágenes tomadas desde los primeros pasos de la fotografía.

Guadalajara, con una gran tradición oral revitalizada, se convertirá así en un referente en cuánto a acceso a la cultura de nuestro pasado, que es la que ha marcado nuestro presente. Se podrá con sólo visitar el Centro de la Lectura, la Imagen y la Palabra retroceder hasta el punto de la historia que se desee. Aunque para ello tendremos que esperar aún varios años. Las primeras previsiones, apuntan a que la apertura del Centro se producirá, como pronto, no antes de 2011.
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