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| En la imagen un momento de la rueda de prensa en la que se presentó la rehabilitación del edificio con José Vicente Gamo, el actual presidente del Club Social, frente alos micrófonos. (Foto: NANDO RUIZ) |
Esta sociedad reabre su sede social en la calle Mayor de la capital tras un integra rehabilitación
Última actualización 15/09/2008@08:23:36 GMT+1
Alfombras rojas, lámparas de cristal veneciano, mármoles, espejos, divanes y mesas de juego como las de antes.Es el casino de siempre, ese que arrastra 56 años de historia como uno de los edificios más emblemáticos de la calle Mayor de Guadalajara, pero integramente remozado.
Presidiendo el gran salón del casino, donde antaño se celebraban los sonados bailes de Primavera, ha sido rescatado en la idea pero con nueva factura, el mural de la noche y el día que un Santiesteban joven pintó hace medio siglo, y que ahora es nuevo y mucho más espectacular, con la paleta experimentada de nuestro pintor local más reconocido.
Después de un año cerrado, y unas complicadas obras que han modernizado este edificio en su funcionalidad, respetando su aire tradicional en la estética, la sede social del club más antiguo de Guadalajara, que ya inauguró en 1952 el doctor Pedro Sanz Vázquez, como presidente entonces de la sociedad, vuelven a lucir en todo su esplendor. “Queremos dar un nuevo impulso al casino y que éste se abra a la ciudad de Guadalajara”, explica el nuevo presidente de esta sociedad, José Vicente Gamo, convencido que la sede ahora rehabilitada permitirá ampliar las actividades, no sólo para los socios, sino para toda la ciudadanía, aportando dinamismo a la calle Mayor.
Y no falta empuje ni tesón, en estos aires jóvenes del casino, pues la nueva dirección ha sido capaz de conseguir el compromiso de los socios para estas obras, en las que se han comprometido 600.000 euros mediante hipoteca. El proyecto de rehabilitación y decoración ha sido dirigido por el estudio de Arquitectura "Arquitecnia Suite", con un gran acierto.
Salas de reuniones, salas de juego y biblioteca, un espectacular comedor y una moderna cafetería componen ahora el grueso de la instalación, repartido en dos plantas, que ofrece un servicio renovado de restauración, de la mano de “Casino Albahaca”, con Juan Zarzas y Miguel Pérez como conductores.
Una cocina tradicional, basada en la calidad y variedad de productos llegará a las mesas del casino, en una oferta que abarcará desde los desayunos, hasta el ambiente de tertulia de vermut, o de la coctelería por las tardes y que apuesta por ofrecer música de ambiente en directo.
Los 870 socios actuales del Casino (más de 2.000 usuarios) pudieron descubrir el nuevo edificio en un cóctel de bienvenida que se ofreció en la noche del viernes para celebrar la reapertura de esta sede social.
Las musas de Santiesteban, resucitadas
El Casino de Guadalajara cumple ya 56 años en el edificio que actualmente conocemos, ubicado en el centro de la Calle Mayor. El paso de los años había deteriorado mucho una instalación que poco a poco había dejado de tener vida en su objetivo social y que a punto estuvo de ser vendida. Al realizar estas obras, reapareció tras los muros del salón principal restos del antiguo mural que en su día pintó el entonces joven Santiesteban, por encargo personal de Pedro Sanz Vázquez, pero no se podía rescatar. La nueva dirección del Casino volvió a acudir a nuestro pintor local que retomando la idea primegenia, ha logrado un mural mucho más espectacular , en donde resucitan las musas del pintor, en las que algunos pueden reconocer a caras de la alta sociedad de Guadalajara.
“Cuando y pinté el primitivo mural muy pocos apostaban por mí como artista e incluso como persona, pero Sanz Vázquez creyó en mí”, recuerda emocionado Santiesteban, que ahora puede hacer gala de contar con la legión de honor franco-británica y la medalla de oro de Castilla-La Mancha entre otros muchos reconocimientos.
Con la personal y distinguida paleta de colores del artista, el día y la noche se funde en este mural de aires venecianos, figuras estilizadas y contínuas metáforas y alegorías. “Son las musas de la vida para una buena sociedad”, concluye Carlos Santieesteban.