Entre montañas, las aguas claras del Sorbe transcurren tranquilas a su paso por Muriel, una pequeña pedanía de Tamajón en la que ya apenas viven 10 personas. En sus calles y su bello entorno se respira la tranquilidad del ambiente y el aroma de los pinos, la jara y el tomillo.
Este fin de semana, celebra sus fiestas. Originalmente, celebraban las Águedas, pero la paulatina migración de sus habitantes, dejando el lugar casi despoblado, hizo que trasladasen los festejos a este mes estival, en que los hijos del pueblo retornan a sus orígenes. Al recorrer sus calles, podemos observar su sencilla iglesia, el lavadero y la fuente. También, podemos visitar el antiguo lagar y alojarnos en lo que antaño era el molino, hogaño reconvertido en casa rural.
Si aprovechamos para visitar los alrededores de este recoleto pueblo, podemos realizar parte de la ruta GR-10, que une la pedanía con el municipio de Tamajón. Comenzamos en el centro del pueblo. Desde el bar El Mirador, vemos un camino que baja hacia el río Sorbe. Caminando, descubrimos el altillo de la cueva de la Morena. Situados ahí, si volvemos los ojos a la izquierda, nos sorprenden las formaciones calizas en cuesta, los riscos y sus oquedades.
Podemos seguir recorriendo el antiguo camino que comunicaba Muriel con Beleña. Hemos de andar fijándonos, puesto que, entre rocas, se encuentra una oquedad que permanece oculta casi todo el año por las aguas del embalse de Beleña y que tiene el sonoro nombre de cueva del Gorgocil.
Continuamos y la ruta asciende por una leve cuesta, donde vigilan aún el paisaje la Peña del Fraile y la Peña Gato. Al seguir, encontramos el estrecho de Peña Cabra. Esta parte del camino, hasta llegar a Covazúcar, está empedrada. A estas alturas, hay una magnífica vista del pantano, que hemos de bordear si queremos ver la ermita de Beleña, que se eleva sobre Peña Bermeja, contemplando impasible a su peña gemela, situada justo enfrente, en la otra orilla: Peña Capón.
Como ocurrió en los otros embalses de la provincia, las aguas que conforman ahora el de Beleña ocultan bajo ellas la antigua ermita de Peñamira. En su interior, guardaba una antigua talla románica de la Virgen con el Niño en las rodillas, que desapareció, como tantas otras cosas, durante la Guerra Civil. El zócalo de cantos de la ermita procede, curiosamente, de un antiguo corral de ganado. Los habitantes de Muriel aún realizan una romería a la ermita el último sábado de mayo.
A Tamajón
La ruta GR-10, en sentido contrario, nos lleva a Tamajón. El paraje cercano del Castro nos permite inferir el probable origen celta del asentamiento. Avanzamos por el valle encajado del Sorbe, que luce pizarras repletas de líquenes verdeazulados, también de pizarra es el desmontado puente que nos indica el camino a Sacedoncillo, un pueblo abandonado tras ser bombardeado en la Guerra Civil. Escondida en un pequeño barranquillo hacia el Norte, la fuente de la Teta. Su caño es un obús.
Seguimos por la cañada ancha, que se estrecha hasta llegar a un antiguo paso de losas de piedra que atraviesa el pequeño barranquillo de Valdemojón. En el camino que sale a la izquierda, podemos ver, como referencia, dos chopos entrecruzados y otro solitario, que los vecinos llaman Chopo Calca. Siguiendo esta ruta, veremos la Laguna y, más adelante, la Fuentecilla. Llegando a Tamajón veremos la fábrica de vidrio que estuvo produciendo cristal azulado hasta el siglo XIX y, enfrente, el Convento Franciscano, mandado construir por María de Mendoza y de la cerda en el siglo XVI.
No aburrirse en Muriel
Aunque es un pueblecito pequeño, en una visita a Muriel no da tiempo a aburrirse. Podemos realizar muchas actividades, dependiendo de en qué época del año nos encontremos. La época estival es perfecta para realizar senderismo. Además de caminar por la GR-10, que ya hemos comentado, si sólo apetece un breve paseo, podemos darnos una vuelta por los caminos que transcurren a orillas del río Sorbe. Si nos sentimos más deportistas, podemos ascender por los senderos que atraviesan por la montaña y que nos llevarán a los pueblos de los alrededores –Beleña, La Mierla o Almiruete–.
También, se puede practicar la pesca. Está permitido pescar en todo el tramo del río y también en el pantano en la época abierta para ello –preguntar antes en la Delegación de Medio Ambiente en Guadalajara–. Las especies que podemos encontrar son truchas y barbos entre otras.
Otra opción, con el pantano lleno, además de dar tranquilos paseos en piragua, es esforzarnos un poco más y subir río arriba para luego, descender por la corriente.
Toda la zona es ideal para que los fotógrafos, aficionados o profesionales, cultiven su arte. Hay múltiples paisajes cambiantes según la época del año.
Por otra parte, también se puede practicar la espeleología en la cueva del Gorgocil. La entrada hay que hacerla arrastrándose y recorre la montaña hasta su cresta. Hay otras cuevas pequeñas, que solo servían de refugio, antiguamente conocidas como “El Saguero” o “La Vaca”.
Por último, en otoño, los micólogos están de enhorabuena, porque en esta zona encontramos variados ejemplares. Quienes quieran recoger setas y las desconozcan, mejor vayan acompañados por un experto.
Cómo llegar
Desde Guadalajara, se toma la carretera CM-101 –carretera de Humanes–, el desvío se encuentra pasado el puente árabe. Seguimos por esa vía hasta Cogolludo. Una vez en el pueblo, se toma la GU-143 –carretera de Cogolludo a Tamajón– dirección Tamajón. Muriel está a unos 11 kilómetros.
Dónde dormir y comer
casa rural y spa El Huerto del abuelo. Camino de la Cerca, 3. Almiruete.
Tlfn. 652 26 73 84. E-mail: info@elhuertodelabuelo.com.
casa rural Las Trébedes.
C/ De la Fuente, 1. Muriel.
Tlfn. 949 85 91 20.
Móvil: 699 54 37 40.
HOSTAL TAMAYA.
C/ La Picota. Tamajón.
Tlfn. 949 85 91 87.
HOSTAL LAS TROJES.
C/ La Picota. Tamajón.
Tlfn. 949 85 91 93.