Número 2413 6d e febrero 2012    8 de febrero de 2012
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Los habitantes de Labros están empeñados en llenar de vida el pueblo

Última actualización 20/12/2011@12:38:10 GMT+1

En un altozano a más de 1.200 metros de altitud, se encuentra el recoleto pueblo de Labros, en la sexma del Campo de Molina de Aragón. Ya no es la Lacóbriga romana –Sánchez Portocarrero, el historiador más acreditado del Señorío de Molina lo cuenta– en la que dicen que nació Poncio Pilatos, pero el paseante se puede imaginar toda la historia caminando por sus breves calles. Junto a la casilla, está el cruce de caminos a Amayas, Hinojosa, Milmarcos y Anchuela, se puede ir desde allí en las cuatro direcciones como.

El pueblo queda arriba. Cuando llegamos a la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, construida en el siglo XVIII –que ahora sirve de iglesia– apetece subir hasta las ruinas de la verdadera iglesia del pueblo. Es una de las pocas iglesias parroquiales, de origen románico, que ha llegado al estado de ruina. No obstante, conserva una de las más interesantes torres renacentistas que se pueden visitar en el Señorío de Molina y que fue construida en torno a 1548. Entre los restos, también se pueden apreciar pináculos tardogóticos.

Por supuesto, se conserva la bella portada románica, con arquivoltas de medio punto cuatro capiteles románicos, uno con labor de cestería, otro con el tema de Santón, el tercero con aves afrontadas y el cuarto, con un tema poco claro, al que los expertos le han atribuido la representación de la dominación del hombre por todos los vicios.

Precisamente, éste último fue robado en 2001, cuando el invierno dejó las cales del municipio despobladas. Tras los muros ruinosos, se sostiene a duras penas el muro frontal del ábside y, por la bóveda de cobertura, queda al descubierto el azul celeste. Hace pocos años, todo lo que poseía cierto valor dentro de la iglesia –dedicada a Santiago– fue vendido y se lo llevaron lejos del pueblo.

Pairones y fragua

Destacan también en Labros los pairones, construidos todos ellos a lo largo del siglo XIX. El pairón de Santa Bárbara (en la carretera) es el más antiguo, fue levantado en el siglo XVIII. El de las Ánimas (1806), las Aleguillas (1827), San Juan (en el camino a Tartanedo,1852), San Isidro (al lado de la plaza, 1893). No está muy claro en qué años se construyeron los pairones de cruces del Collado, del Llano de la Peña y de la Corredera y pairón de palo.

Es curioso ver la antigua fragua y pósito real, que se cree que fue usada en torno a 1778. A Labros lo han remozado con esmero sus vecinos durante los 10 ó 15 últimos años. Posee calles en cuesta y rincones pintorescos con sabor a antaño.

Se conservan algunos, pocos, restos de poblados celtibéricos, pero parece más probable que Labros fue fundado durante la Reconquista –siglo XII–. Como muchos pueblos, en los años 60 la mayoría de la población marchó en busca de trabajo, dejando el pueblo casi vacío. Este suceso, ha sido analizado por Andrés Berlanga en “La Gaznápira”, novela que ofrece con verdad y emoción la evolución de este pueblo durante el siglo XX.

Las tradiciones que cuentan Andrés Berlanga, Antonio Martínez Yagüe, Mariano Marco, Kety Antolín, Fernando Gutiérrez, Basi Martínez, José María Gutiérrez y Paula Marco en las páginas del periódico de la Asociación de Amigos del pueblo, son ricas y variadas.

Periódico de Labros

Abre el número 27 de “Labros”, el periódico de la Asociación de Amigos de Labros con el titular “Y Labros sigue”. Son sólo cuatro páginas, pero informa sobre todas las cosas que han sucedido o van a suceder en la localidad. Por ejemplo, explican que el 7 de junio se inauguró la señalización del PR-11, una pequeña ruta que parte de la plaza del pueblo y que nos lleva, tras 4 kilómetros, caminando por Carramilmarcos hasta la ermita de Santa Catalina (en Hinojosa). Si seguimos, 21 kilómetros más delante encontraremos el Santuario de Jaraba. La ruta ya la han disfrutado 100 senderistas que recorrieron el trayecto entre las sabinas, enebros y aliagas.

También, nos informan de cuándo y cómo se van a celebrar las fiestas. El pregón de Juan Manuel Román abrirá el 22 de agosto los festejos –que comienzan con un el concierto de Fauna hasta la madrugada– que concluyen el día 24. Dos días antes, han organizado juegos infantiles. La misa mayor será el 23 a las 12.00 horas, seguida de procesión y vermú. Por la tarde, en las eras, tendrá lugar el popular juego del Sombrerete, un juego que iniciaron los pastores basado en el uso de la garrota para apoyarse al caminar. El día 27, por la tarde, representarán la obra de teatro “El retablo de las maravillas” de Miguel de Cervantes, en una versión propia de la Compañía de Teatro de Labros, que tiene ya una acreditada experiencia y que, por lo pequeño y lejano del pueblo, sorprende siempre en sus funciones. Será el aire molinés el que les imprime ese punto artístico que destilan los actores aficionados que cada año se suben a las tablas con éxito.

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