1916 | maria dolores perez - 12/07/2008 @ 10:19:52 (GMT+1)
Padezco fibromialgia hace muchos años , estoy desesperada porque cada día que pasa me encuentro peor, no tengo ni medio día bueno , no me acuerdo de cuando fué la ultima vez que me encontré bien.tengo 50 años y no puedo hacer ni comprometerme a hacer nada por miedo a cómo estaré y si podré cumplir con el comrpmiso adquirido.
Me alegra éste proyecto sobre todo por lo humano parece que aunque ___pocos___, alguien se preocupa por ¿QUË NOS PASA ?GRACIAS.
1908 | Belen - 11/07/2008 @ 22:24:06 (GMT+1)
Tengo la suerte de pertenecer a uno de los grupos de Fibromialgia que llevan el equipo del hospital de guadalajara, aunque solo llevo tres sesiones, siento que por lo menos soy comprendida y no me toman por una vaga e inutil, aunque yo me siente a veces asi, por lo cual doy las gracias por formar parte de este grupo y de tener la suerte de haber conocido a los doctores que lo llevan, ya que nos comprenden y nos ayudan. Gracias
1907 | Candida - 11/07/2008 @ 20:49:17 (GMT+1)
Candida Pedrosa Gámez.
Algunos médicos son humanos y otros hirientes, escondiendo su ansiedad, culpando al paciente.
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Culpa ¿De que? La incomprensión tiene muchos rostros, más aún cuando la pena va por dentro, cuando no causa distorsión en la forma del cuerpo.
Los enfermos no pretendemos establecer una equivalencia entre fibromialgia e invalidez pero si queremos el reconocimiento real en el ámbito laboral de las circunstancias que rodean a las personas enfermas que ven perdidos sus derechos adquiridos durante muchos años.
Exijo y reivindico unidades multidisciplinares para abordar el tratamiento, y en el cientifico que se faciliten los medios necesarios y la financiación para investigar no sólo el tratamiento, sino también el origen de la enfermedad”.
Siento que me muero y renazco cada dia. Solo el profundo amor a la vida me inyectó el suficiente coraje y equilibrio emocional para poder continuar con este proceso sin afectar a mis labores.
Ayudame vale la pena vivir y poder abrazar sin que te duela.
Me prometí no volver a perder mi fortaleza, desistí de compararme con la gente de mi alrededor, asumí que el único punto de comparación era mi propia vida, con mis limitaciones y fortalezas, me prometí que a pesar del dolor o del cansancio intentaría sonreír y buscaría que la gente cercana a mi me comprendiera y me dejaran avanzar, sosteniéndome de vez en cuando. Justo cuando mi cuerpo de cristal, volvería a romperse.