Hace años que todo su territorio fue expropiado, pero aún queda vida en La Vereda. En invierno, su único habitante marcha a pasar los fríos a la residencia de Tamajón, pero durante la época estival suele retornar a este pueblo casi abandonado.
Decimos “casi” porque la Asociación Cultural Hijos de La Vereda se ocupa de ir rehabilitando algunos de sus edificios. Se creó en 1988 y la forman los antiguos vecinos. Su objetivo es mantener la tradición, costumbres y folclore del pueblo. De momento, han recuperado la arquitectura de la zona y celebran las fiestas patronales de San Pedro y la Inmaculada Concepción al finalizar junio. Este fin de semana, el viajero que se acerque podrá alimentar su cuerpo con la caldereta popular que preparan, y su espíritu asistiendo a la Santa Misa.
Tras esto, suelen contar con la actuación de varios dulzaineros y alguna rondalla castellana. La fiesta concluye con el sorteo del tradicional “Ramo de San Pedro”, –un armazón de madera decorado con rosquillas, cerezas y cintas de colores–.
Antes, o después, de la fiesta no se puede dejar de dar un paseo por los alrededores. El pueblo se encuentra en el macizo de Ayllón, en la Sierra del Ocejón. Históricamente, forma parte del concejo de la Villa de El Vado –formado por las aldeas de La Vereda, Matallana y El Vado–. En 1972, La Vereda pasó a depender del Ayuntamiento de Campillo de Ranas, al ejecutarse la expropiación forzosa de la mayor parte de su territorio por parte del Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA).
Desde 1983, el municipio es propiedad de la Junta. Se enclava en la comarca Tierra de Colmenar-Montesclaros que, topográficamente, es muy accidentada.
Dentro del concejo, destacan el pico de La Tornera (1.865 m), la Peña Centenera, la Cabeza del Pajarejo (1.468 m), el Cerro del Otero o Cerro de San Cristóbal (1.589 m), la Cabeza del Vado (1.137 m) y Las Majadas (1.280 m). La Vereda se encuentra a una altitud de 1.080 metros, Matallana a 1.000 metros y El Vado a 948 metros.
Es una zona, además, rodeada de agua: el río Jarama, el arroyo del Vallosera, el del Cerezo, el del Tejoso, el del Pajarejo, el de Sierra Elvira, el del Tejedor, el de la Garganta y el del Arrubiezo. Todos discurren por vallejos y pasajes encajonados de enorme atractivo.
Los diversos topónimos locales nos dan idea de lo podemos encontrar en esta zona. Roblemarina, el collado del Hontanar, los huertos de los Chortales (ambos sustantivos significan manantial), las eras del Prado, la era del Moral, etc. Otros nombres nos cuentan pequeñas historias locales, como “arren” –significa cercado– de la Horca, fuente de los Portugueses, matizo de las Cofradías, “arren” de la Virgen, pasil de los Caballos, la encina del Barbero, etc.
Lucha contra la despoblación
La historia de las comarcas serranas donde se ubica La Vereda siempre se ha caracterizado por el aislamiento impuesto por la naturaleza. No obstante, ha estado poblada desde época prerromana y se han encontrado yacimientos paleolíticos en cuevas de Matallana y La Vereda. En el Siglo XII, la zona adquiere importancia como lugar de paso del río Jarama, con puente propio que comunicaba los pasos de ganado. El Arcipreste de Hita incluye un canto de honor a la Virgen de El Vado en su célebre Libro de Buen Amor. A principios del siglo XX, se construye la presa de El Vado que supone el golpe definitivo para la desaparición de los núcleos poblados. En 1950, se anega El Vado, excepto la iglesia y el cementerio y se corta la deficiente carretera que comunicaba (a través de la Cañada Real) los pueblos con el exterior. El ayuntamiento del Concejo pasó a La Vereda y la Parroquia a la ermita de San Juan en Matallana. Así, sin accesos ni servicios médicos, electricidad, agua corriente, suministros... la emigración aumenta en los 60. En 1972, se produce la expropiación forzosa y, cuatro años después, un pequeño grupo de arquitectos de Guadalajara y Madrid, evitan que ICONA derribe todos los edificios de La Vereda y Matallana para proseguir con la reforestación, logrando preservar su integridad. Dada esta situación alegal, se decide crear la Asociación Cultural La Vereda, a la que se otorga, en concesión libre y pública, el arrendamiento agrícola de este pueblo, junto con Matallana, y comienza de forma legal la rehabilitación de los edificios.
Cómo llegar
Desde Guadalajara, se toma la carretera CM-101, sentido Humanes hasta Cogolludo. Desde ahí, se ha de coger la GU-143 sentido Tamajón, antes de llegar a esta localidad, hay que tomar el desvío hacia Retiendas (a la izquierda). Desde aquí, se debe seguir la pista forestal hasta El Vado, que es la misma que continúa hasta La Vereda.
Dónde dormir y comer
Casa Rural GANBARA.
Plaza de la Escuela. Campillo de Ranas.
Tlfn. 630 587 519.
Casa Rural EL ABEJARUCO.
Plaza Mayor, 11. Campillo de Ranas.
Tlfn. 686 662 477