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| Carlos Marín, representante de la Sociedad de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias de Castilla-La Mancha, en plena demostración del manejo de los desfibriladores ante la atenta mirada del alcalde de la ciudad. (Foto: NANDO RUIZ) |
Policía Local, Bomberos y Protección Civil han recibido la formación necesaria para utilizar estos aparatos, que desde el martes ‘viajan’ en los vehículos de seguridad y emergencia
Última actualización 23/05/2008@09:39:18 GMT+1
Los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad que protegen la capital han recibido esta semana una decena de desfibriladores automáticos que evitarán muertes por infarto en la calle. Los aparatos ‘viajan’ desde el martes en siete de los coches patrulla de la Policía Local, en dos camiones de Bomberos y en una ambulancia de Protección Civil. Las plantillas de cada uno de los Cuerpos han recibido durante los últimos meses la formación necesaria para utilizar los desfibriladores. Aparatos que, de acuerdo con las informaciones del alcalde de Guadalajara, “son capaces de tratar arritmias que pueden provocar la muerte... Pueden salvar vidas”.
La llegada y aplicación de los desfibriladores son fruto del convenio que en junio de 2007 suscribió el entonces alcalde de la capital en funciones, Jesús Alique, con el presidente de la Sociedad de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias de Castilla-La Mancha.
El acuerdo contempla también la instalación de media docena de columnas dotadas de desfibriladores semiautomáticos en seis instalaciones capitalinas. Equipos que, según informó Antonio Román, estarán operativos “próximamente”, cuando finalice el período de formación del personal encargado de los recintos donde se ubicarán.
Las columnas –fabricadas en Alemania– se instalarán en el ‘Buero Vallejo’, en el polideportivo David Santamaría, en la estación de autobuses, en la oficina de información y registro del Ayuntamiento, en el complejo deportivo ‘Jerónimo de la Morena’ y en la piscina ‘Sonia Reyes’. En cada una de ellas aparecerán impresas las instrucciones de uso del desfibrilador, que emite la descarga eléctrica indicada para evitar muertes súbitas de causa cardiaca. Asimismo, disponen de una tecnología que permite establecer comunicación inmediata con el servicio de emergencias de Castilla-La Mancha.
Sencillo manejo
Estos dispositivos constituyen un elemento fundamental a la hora de reducir el número de muertes por infarto en la calle. Su manejo es sencillo y no requiere formación sanitaria, basta con la participación en un curso que imparten instructores de reanimación cardiopulmonar avanzada. Serán los trabajadores y responsables de las instalaciones donde se ubicarán las columnas los que, de manera voluntaria, reciban los conocimientos necesarios para que “se sientan seguros a la hora de utilizar el desfibrilador”.
El desarrollo de este proyecto cuesta 228.000 euros, que serán transferidos por el Ayuntamiento de Guadalajara a través de la testamentaría de Eduardo Guitián. Según contemplaba el acuerdo suscrito hace un año, esta cantidad se abonará en tres anualidades: 108.000 euros durante 2007, 60.000 en 2008 y otros tantos a lo largo de 2009.
Supervivencia
De acuerdo con la información facilitada en su día por la Sociedad de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias de Castilla-La Mancha, la forma más frecuente de presentación de una parada cardiorespiratoria extrahospitalaria es la fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso. El tratamiento inmediato debe ser con descarga eléctrica, y el pronóstico está directamente correlacionado con la precocidad de la actuación. En concreto, una fibrilación o taquicardia atendida durante los tres primeros minutos tiene una supervivencia aproximada del 90 por ciento. Cada minuto de retraso implica una pérdida de supervivencia de cerca del diez por ciento. “Por tanto, la actuación debe ser inmediata e in situ, por lo que la desfibrilación externa semiautomática ha pasado a ser un elemento fundamental”, dicen.
Cada año se producen en Guadalajara entre 120 y 130 muertes súbitas al año de causa cardiaca. Datos que podrían reducirse hasta la mitad en caso de que estos episodios fueran atendidos con las descargas eléctricas que proporcionan los desfibriladores semiautomáticos.