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| La desazón de Macbeth la bordó Constantino Renedo. (Foto: j.r. soriano) |
Histrión Teatro presenta la famosa obra de Shakespeare en un formato comprimido, un solo acto, pero eficaz
Última actualización 25/04/2008@09:03:51 GMT+1
Obra: Macbeth de William
Shakespeare.
Dirección y dramaturgia:
Juan Dolores Caballero.
Compañía: Histrión Teatro.
Lugar: Teatro Moderno.
Casi lleno. 23-04-08.
Efectividad. Si hubiera que resumir en un adjetivo la labor de Histrión Teatro representando el Macbeth comprimido de Juan Dolores Caballero sería ésta. Los granadinos ya son veteranos en el certamen Arcipreste de Hita, del que generalmente marchan con algún premio. Algo que no extraña tras verlos sobre las tablas.
Juan Dolores Caballero compone la dramaturgia de esta tragedia, consiguiendo resumir los cinco actos del libreto original en uno, de forma efectiva. Presupone que el público conoce la trama y decide elegir las escenas más relevantes para guiar la trama sobre un escenario casi vacío.
A pesar de lo escueto de la escenografía, o quizá gracias a ello, el peso recae en la iluminación –Juan Felipe Augustín– que, jugando con un efectista claroscuro, crea espacios y ambientes adecuados que introducen al espectador dentro de los sentimientos de los personajes. Por ejemplo, el quinqué y la vela juegan un papel importante en dos de las muertes que marcan el desarrollo de la trama, la de Banquo y la de Lady Macbeth. Es verdad que de no ser por el buen hacer de los actores todo el artificio que les rodea no serviría para nada.
Buena interpretación
Constantino Renedo –Macbeth– construye un personaje tremendamente angustiado primero por el futuro y luego, por sus terribles actos, bien acompañado por Gema Matarranz –Lady Macbeth– que bordó una interpretación de mujer ambiciosa, dominante y, por fin, afligida. Destacan también los breves, pero conseguidos papeles de Bruja –Paco Inestrosa– y Macduff –Enrique Torres.
Los momentos elegidos para introducir la música de violín y la soprano son tremendamente adecuados, puesto que realzan la escena. Lo único que no cuadra en esta buena representación es el vestuario a medio camino entre una obra esperpéntica y cualquier otra cosa, que imprime cierto aire a viejo, que no a decadente. El jurado lo tiene difícil, puesto que la obra es bastante buena.
Por cierto, un móvil como siempre, mató la locura de Macbeth. ¿Tanto cuesta apagarlo?