Número 2412    4 de febrero de 2012
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Tras los árboles que nacen en los márgenes del Río Salado se muestra imponente el cerro donde anidan los buitres. (Foto: L.G.M.)

A las faldas de la Sierra Norte

UN PASEO POR HUÉRMECES DEL CERRO

Última actualización 20/12/2011@12:38:53 GMT+1

Los buitres y las águilas sobrevuelan el cielo de Huérmeces del Cerro. En el pico encrespado que baja hasta el Río Salado anidan las rapaces, por lo que el espacio ha sido declarado zona protegida. En el albergue de la localidad se alojan de vez en cuando los ornitólogos que van a contar las parejas de aves que nos acompañan en el paseo por los alrededores. Comenzamos en la pequeña localidad de Huérmeces, donde aparcamos los coches para iniciar a pie un recorrido por las estribaciones de la Sierra Norte.

Durante aproximadamente un kilómetro andamos siguiendo el curso del Río Salado. Es un paseo tranquilo, sin grandes desniveles en el terreno, que queda roto por tres grandes cerros en los que se puede apreciar como han sido moldeados por los movimientos tectónicos y horadados por la acción del mar que cubría hace millones de años las tierras de la provincia. Los grandes conglomerados que se ven en las faldas de la montañas evidencian un cambio brusco en el nivel de las aguas, ya que por su gran tamaño para ser arrastrados debieron ser transportados por un gran torrente de agua.

En la ladera de la montaña más próxima al pantano del Atance todavía se pueden encontrar restos de fósiles animales. Ascendiendo por ésta se alcanza una gran abertura en la pared de la cima del cerro que comunica ambas laderas, punto estratégico desde el que se ve por un lado todo el valle por el que trascurre el Salado hasta Viana de Jadraque –localidad en cuyas inmediaciones se encuentra una necrópolis ibérica, donde aún son visibles los enterramientos antropoideos excavados en la roca del Barranco de la Hoz– y por otro una magnífica panorámica del embalse del Atance.

En otro de los cerro que rodean Huérmeces, el conocido como del Lutuero, con una altura de 1.049 metros, luchan por mantenerse en pie las ruinas de la Torre del mismo nombre que la formación geográfica.

Por último queda el ya nombrado cerro en el que habitan las aves rapaces y que al ser zona protegida no se puede ascender. Bordeándolo, se toma una senda que nos conduce a través del monte bajo de carrascas hasta una sima a la que se puede descender, aunque conviene hacerlo acompañado de alguien que previamente la conozca, puesto que no está señalizada y se esconde entre la vegetación del entorno. Los lugareños comentan que la cueva tiene salida al otro lado del Río Salado, aunque en la actualidad solo se puede descender unos 25 metros en profundidad. Las paredes de arcilla y caliza de la cueva están habitadas de pequeñas estalactitas y estalagmitas, junto a las que descansan sus verdaderos moradores, los murciélagos. Una de las curiosidades que esconde la cueva es la existencia de unas pequeñas plantas negras que viven sin necesidad de hacer la fotosíntesis, tan sólo con el oxígeno que entra. El aire debió arrastrar las semillas hasta ese punto en la cueva.

Ya de regreso a Huérmeces, antes de abandonar el pueblo, en el que se pueden apreciar varios ejemplos de arquitectura popular de la serranía de Atienza, nos despide su Iglesia Parroquial, con espadaña barroca, de segundo ascenso dedicada a Santa María Magdalena, junto a la que está el cementerio municipal.

Aventura natural
A las afueras de Huérmeces del Cerro, un antiguo molino harinero del siglo XVI ha sido rehabilitado en un albergue en el que además de alojamiento y servicio de comidas se ofrece un gran número de actividades para realizar al aire libre, aprovechando el rico entorno natural del que está rodeado.

El público destinatario de esta oferta de ocio verde va desde pequeños que acuden allí para participar en campamentos hasta fiestas organizadas de despedida de solteros o actividades de convivencia y congresos para empresas.

Entre las actividades que propone el albergue “El Molino” se encuentran escalada, canoas en el embalse del Atance, senderismo, espeleología, rapel, tirolina, paseos en bicicleta, tiro con arco o paintball. Además de los deportes de aventura ofrece la posibilidad de organizar programas y paquetes especiales que van desde fiestas temáticas a espectáculos flamencos.

El albergue dispone de todo el material necesario, además de monitores especializados para acompañar cada una de las actividades. Servicios e instalaciones en la ribera del Río Salado, sobrevoladas por los buitres que anidan en la zona, preparadas para disfrutar de la naturaleza.

Cómo llegar
Para llegar hasta Huérmeces del Cerro se toma la N-II dirección Zaragoza hasta el desvío del kilómetro 104, continuando por la CM-1101 dirección Sigüenza hasta encontrar el desvío a Baides en el que, por la carretera comarcal, llegamos a la localidad de Huérmeces del Cerro.

Dónde dormir y comer

  • Albergue “El Molino”.


Huérmeces del Cerro.

Tel. 949 39 76 61 / 665 174 782.

  • Casa Rural “Trébedes y Molinos”.


Baides.

Tel. 949 39 77 50.

  • Restaurante “Medieval Segontia”.


Sigüenza.

Tel. 949 39 32 33.

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