Vino de la Tierra de Castilla
Última actualización 18/02/2008@00:00:00 GMT+1
A la vista muestra una intensidad cromática muy alta, sin variación ni evolución para un color rojo picota muy intenso con ribete grosella negra. Brillante y con lágrimas densas y tintadas.En nariz y a copa parada tiene una intensidad media-alta. Su calidez y complejidad nos reclama concentración, casi introspección; el vino promete.
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Tras agitar, los primeros aromas que nos ofrece son de bollería (pan tostado) y lácticos (yogurt). A continuación se suceden notas de frutos secos (almendra amarga, avellana), notas minerales (carbón, pedernal, terrosas), torrefactos (café), incluso algún eco floral que arropan nítidos recuerdos frutales (frambuesa en licor y ciruela).
En la fase gustativa muestra, tras una entrada suave, personalidad, nervio y una elegancia que perduran en el paso de boca. Fantástico equilibrio; peso de fruta y acidez con unos taninos redondos y unas medidas maderas. El ensamblaje perfecto, da pena tragarlo.
Largo y elegante, insistimos, en el final de boca y en retronasal, notas frutales, balsámicas, de frutos secos y recuerdos de pipas tostadas y de calabaza.
Tan exquisito y verdadero como el texto de la contraetiqueta, “...un vino para compartir entre amigos”; sigan el consejo y su círculo de amigos se multiplicará.
¡ Salud ! / RICARDO y CARLOS MORENO