LA ÚLTIMA Ángeles oliver
Última actualización 28/04/2006@00:00:00 GMT+1
Después de 37 años largos de generar energía, la central de Almonacid de Zorita, la “José Cabrera”, dice adiós. Y lo hace justo cuando se cumple el veinte aniversario del accidente de Chernóbil, la catástrofe nuclear más grave de la historia, la que muchos han tenido como referencia para apoyar su rechazo y demostrar los peligros de la producción nuclear.
Pero Zorita, con sus detractores –y a pesar de ellos–, echa el cierre sin incidencias graves. Ha sido la crónica de un cierre anunciado que, aún hoy, con los últimos coletazos, es cuestionado por quienes defienden que la política ha tenido mucho que ver en este asunto.
Parecida política a la que un día decidió abrir Zorita, o Garoña o Vandellós, o Cofrentes o Almaraz o Trillo. Nadie contó entonces con los pobladores de las zonas afectadas y nadie ha contado ahora con ellos para prescindir de una central a la que ya se habían acostumbrado y que les ha dado de comer.
Como tampoco les tendrán en cuenta cuando se decida dónde se pone el almacén que guardará los residuos radiactivos de todas las nucleares españolas. Al final, será considerada una instalación de “interés general” –como lo fue el almacén para los residuos de Trillo, que obligó al Ayuntamiento a cambiar las normas de urbanismo que lo prohibían–.
Con estas premisas, no es de extrañar que el recelo y la incertidumbre reine entre los habitantes de la zona de Zorita, pero no sólo allí. En este juego de ruleta rusa, hay una bala trucada. Posiblemente, de nuevo, otros hablarán por quienes tendrían el derecho a hacerlo... Y el tiro no saldrá por la culata.