El subtítulo de este libro, ‘Mujer de un siglo que no ha llegado aún’, no es gratuito. La apasionante vida de una de las maestras “regeneracionistas” de Atienza, Isabel Muñoz Caravaca, rescatada ahora en una biografía de Juan Pablo Calero Delso, de apenas 120 páginas, merece una lectura detallada.
Nacida en Madrid en 1848, en una familia acomodada, Isabel Muñoz Caravaca fue la primera mujer de la Guadalajara contemporánea que destacó por su preparación intelectual y un carácter rebelde forjado desde que era niña. Una “niña reflexiva, independiente y con tendencia al aislamiento”, señala Calero Delso.
Sin “infancia feliz”, quizás a causa de esa rebeldía que la llevaría a ser “feminista por instinto a los 20 años”, casi todo en su vida es pionero. Se casó tarde para la época – a los 26 años–, con Ambrosio Moya de la Torre, un señor que cumplía el mismo día de su boda 52 años, “un hombre que la entendió muy bien”, señala Mª del Mar del Pozo, profesora de la Universidad de Alcalá.
De esa época matrimonial apenas se sabe. Sí que tras la muerte de su marido, cuando tenía 47 años de edad da un giro radical a su vida y “resuelve ejercer como maestra”, dice Calero en el libro. Así, entra en la Escuela de Niñas de Atienza en 1895, viviendo en la casa que para la maestra rural existía en la localidad, sita en el número 29 de la calle Zapatería, rebautizada como Cervantes en 1905.
Vivió sin agua, sin luz eléctrica, puesto que ésta no llegó a Atienza hasta marzo de 1905, pero fue allí donde esta maestra aguerrida “vivió su auténtica metamorfosis”, apunta Calero. Fue maestra, científica y también periodista (publicaba en ‘Flores y Abejas’) y renunció a su puesto de maestra en 1902, en un artículo publicado en dicho rotativo titulado ‘Rindiendo cuentas’.
De Atienza se fue a Guadalajara, donde “volcó toda su energía en escribir”, señala. Y adoptó un papel más activo con la izquierda social, despertando “la inquina de las clases acomodadas y los ambientes integristas católicos, que la persiguieron con saña”, añade. Tres aspectos sobresalen en su ideología. Su condición de mujer (fue partidaria del voto femenino), su simpatía con las tendencias políticas progresistas –feminismo, republicanismo y socialismo– y su identificación con la clase obrera. Murió enferma de cáncer a los 66 años de edad.
Canto a la esperanzaEl libro incluye, además de esta interesante biografía, pequeñas fotos y capítulos sobre la lucha social y la implicación en ésta de mujeres de Guadalajara o de cómo era la Atienza de entonces, y una segunda parte que Calero titula ‘Apéndices’ con una antología de textos que Isabel y su hijo publicaron en la prensa alcarreña.
A la presentación del volumen, editado conjuntamente por iniciativa privada y pública (la editorial Almud y el Centro de Estudios de Castilla–La Mancha, CECLM), en la Fonoteca del Infantado, asistieron la delegada de Cultura, Riansares Serrano, el director del CECLM, Isidro Álvarez; el jefe del Servicio de Cultura de Diputación, Plácido Ballesteros y Mª del Mar del Pozo Andrés, profesora de la UAH.
Todos alabaron esta obra “interesante”, que llegó a manos de Calero “por pura casualidad, ojeando artículos para mi tesis” y cuyo mayor atractivo es que se trata de “un canto a la esperanza”, señala el autor.
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