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Los internos del Centro Penitenciario Ocaña II fueron los protagonistas del Día del Libro en un acto al que no faltaron algunos miembros de los Clubes de Lectura de Guadalajara.
Última actualización 28/04/2006@00:00:00 GMT+1
 | | Acompañados por los miembros del Centro Penitenciario Ocaña II y por las mujeres del Club de Lectura de la Biblioteca de Guadalajara que participaron en el acto, la consejera de Cultura Blanca Calvo, la directora general de Promoción Cultural, Eva Ortiz, y el actor Juan Andrés Morillo-Velarde. |
La actividad forma parte del Plan Regional de Lectura y estuvo promovida por la Consejería de Cultura para revitalizar las bibliotecas de las prisiones.
Georghiu, Ernesto y Alex, van a celebrar juntos el Día del Libro y cada uno ha elegido un texto para leerlo en público. La diferencia entre este acto y cualquier otro que se haya programado estos días, es que sus protagonistas son internos del Centro Penitenciario Ocaña II, en Toledo.
Hasta aquí se ha desplazado la consejería de Cultura de Castilla-La Mancha para encabezar el acto central del Día del Libro en la región, y que supone el comienzo de “un programa de colaboración, de revitalización de las bibliotecas de los seis centros penitenciarios que hay en la comunidad autónoma”, para acercar propuestas culturales a los internos de las prisiones, tal y como anunció la consejera de Cultura, Blanca Calvo, el pasado domingo 23 de abril. Todo ello dentro del Plan Lectura, con el que se pretende hacer llegar los servicios bibliotecarios a la totalidad de la población, incluidos los centros de penitenciarios.
Por parte de las personalidades, en la actividad también estuvieron presentes el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, José Antonio Camacho, y la directora general de Promoción Cultural, Eva Ortiz, así como el director de la prisión, Juan Carlos Martín y la subdirectora general de Tratamiento y Gestión Penitenciaria del Ministerio del Interior, Gloria Corrochano.
Entre las butacas, recién llegadas de Guadalajara, se van colocando un grupo de alrededor de veinte mujeres miembros del Club de Lectura de la Biblioteca. Algunas sólo han venido como espectadoras y otras, las que también van a leer, se unen al grupo de internos que van a participar en esta jornada tan especial. Juntos van a demostrar que ante un libro todos somos iguales, privados o no de libertad, porque la imaginación no conoce muros ni fronteras.
62.578 reclusos
Actualmente, en las cárceles españolas hay 62.578 internos. De estos, un 92,1% son hombres –57.642– y el resto –4.936– son mujeres. De todos ellos, sólo 2.100 viven en alguna de las seis prisiones de la región, localizadas en Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. La antigua cárcel de Guadalajara es, hoy en día, un Centro de Inserción Social, y la Comunidad también cuenta con otro situado en la provincia de Ciudad Real.
Aquí, en Ocaña II, “la suma de todos los internos estará en torno a los 600 ó 700”, explica José Sánchez, encargado de la biblioteca del módulo IV –una de las dos que hay en el centro–. Él, que también es interno en esta prisión, se muestra contento por su labor, pero sobre todo, con la respuesta por parte de sus compañeros. “Yo soy el más sorprendido, llevo a cargo de la biblioteca como un año y he podido observar que el interés por la lectura de esta gente es importantísimo”, comenta José, destacando que “tengo la desgracia de conocer algún otro centro penitenciario y concretamente en éste, el funcionamiento de la biblioteca es estupendo. Ya quisieran muchas bibliotecas públicas tener el funcionamiento que tenemos nosotros”, puntualiza satisfecho. Desde hace casi medio año, Alex López le hecha una mano a José como ayudante. Según él, “faltan varios escritores importantes pero hay mucha gente que entra a leer”. El texto que él ha escogido para contárselo a sus compañeros se titula ‘Las trece rosas’, un libro sobre la Guerra Civil que “cuenta la historia de trece chicas que fusilaron por ser de las Juventudes Socialistas Unificadas”, comenta este joven deportista de 24 años.
Entre sus aficiones también está la de escribir en la revista ‘En un lugar de la Mancha’, que se publica en el Centro, y donde se estrenó con un artículo en el que enseñaba a sus compañeros a jugar al ajedrez. Pero últimamente, el relato que más le ha quitado el sueño aún no ha visto a luz. Se trata de una carta escrita con motivo del fallecimiento de su padre hace dos meses, titulada ‘Permiso extraordinario de la tristeza’, y que espera con ilusión verla publicada en Diagonal, el periódico a donde la envió.
Llamando a la familia
Que la prisión es un reflejo de la realidad es algo evidente, y prueba de ellos son los más de 18.000 internos extranjeros que hay repartidos por las cárceles españolas. Aquí, en Ocaña II, Sergio Pinilla cuenta que tiene que repartir sus cinco llamadas semanales para poder hablar con sus padres y sus hijos, que están divididos entre Venezuela, Colombia y Estados Unidos. ‘El Peregrino’, de Paulo Coelho, es el libro del que ha entresacado un pasaje para leerlo con su acento caribeño porque, tal y como explica, “me recuerda el valor tan importante que tiene el tiempo para el ser humano y en especial para nosotros, que estamos privados de libertad”.
Aunque el de hoy es un acto alegre, la nostalgia se ha apoderado de Georghiu, ya que en su país –Rumanía– están celebrando la Pascua. “Ayer mismo llamé por teléfono y me contaba mi familia lo que están haciendo, es lo que más echo de menos ahora”, explicaba este joven de 24 años que además de participar en el taller de maquetas también está en la escuela de fútbol de la Fundación del Real Madrid.
Entre las cosas que le ha aportado el estar en la cárcel, Georghiu destaca el utilizar la biblioteca. “Tengo la mente ocupada y es lo que más me importa de aquí. Así puedo aprender más cosas porque yo nunca he leído hasta entrar preso, nunca he leído ningún libro ni nada, y me he dado cuenta que puedes aprender muchísimas cosas”, explica satisfecho de haber traducido al rumano un fragmento de ‘Los pilares de la tierra’, que hoy se lo leerá a sus compañeros.
Del barco a Ocaña
El hecho de que Ernesto Jaramillo fuera arrestado nada más llegar a España en el barco en el que trabajaba, deja intuir el motivo por el que fue detenido, y por un momento sacia esa mezcla de curiosidad y respeto por querer conocer qué causa fue la que les llevó a estar aquí dentro.
Su trabajo como marinero –primero en la pesca y luego en barcos mercantes– le ha permitido conocer mucho mundo. “Llevo conociendo España desde el año 1965 y tengo amigos por el norte”, comenta este hombre nacido en las islas Galápagos –Ecuador– que se muestra orgulloso de tener muchos amigos en Israel y asegura que “estuve en dos guerras allá, en la de ‘Los Seis Días’ y en ‘Yom–Kippur’, traíamos agua en los tanqueros por el mar Rojo, cuando la gente no podía salir ni nada”. Aunque Juana Torres reconoce que al principio “en tu fuero interno sí que te impone un poco venir aquí”, luego la actividad le gustó tanto que se quedó con ganas de repetir. “Compartir la cultura y las experiencias con estas personas es maravilloso, a mí me ha parecido fantástico”, cuenta Juana, que fue una de las pioneras del Club de Lectura de Azuqueca, al que se incorporó en los años ochenta.
La larga experiencia de estas mujeres como miembros del club, les ha forjado el carácter y les ha dado enseñanzas como que “la lectura es muy importante porque es vida y porque nos hace más tolerantes”. Eso cree, al menos, Conchita Ruiz, que hoy ha leído ‘Platero y yo’ porque “me llena de sentido el corazón siempre”. En este sentido, Carmeli comparte con sus compañeras la visión acerca de los valores que transmite la literatura, y asegura que “los clubes de lectura son escuelas de democracia, escuchas opiniones contrarias y con sumo respeto te abren otras ventanas al mundo, eso es lo más importante”.
La paella no espera
Desde su butaca del salón de actos, el director del Centro aplaudía cada una de las lecturas que se realizaron. “Pensando en los internos, ésta ha sido una experiencia maravillosa, y es necesario que la sociedad entre y vea que lo que se intenta es hacer que las carencias de estas personas que han cometido un delito vayan desapareciendo y que cuando vuelvan a la sociedad no vuelvan a delinquir”, afirmaba Juan Carlos orgulloso de tener al frente un Centro en el que se le da tanto impulso a la vida cultural y a la capacitación de los internos.
En este sentido, los encargados de Ocaña II tienen ahora la posibilidad de continuar reforzando la actividad cultural, ya que el escritor Carlo Frabetti, otro de los asistentes al acto, dio a conocer la propuesta con la que pretende formar un taller literario entre los interesados. “No sólo de leer, sino que ellos mismos puedan expresar sus ideas y sus problemas a través de la vía literaria”, comentaba el escritor, recogiendo la idea de uno de los presos, “muchas veces queremos decir algo y no sabemos cómo”.
Con la emoción en los ojos, Blanca Calvo aseguró mientras se despedía de los internos, que “este Día del Libro de 2006 nunca lo voy a olvidar”, y quiso agradecérselo no sólo a los lectores, sino también a “las personas que escuchan, porque aquí se ha escuchado con mucho respeto, incluso cuando se estaba leyendo en lenguas que no entendía nadie, ha sido una verdadera fiesta de la palabra”, aseguraba.
Aunque al finalizar la actividad la paella les estaba esperando en el comedor, antes de levantarse de sus asientos los internos aplaudieron a José, encargado de la biblioteca, quien reconoció que “es importante que iniciativas de este tipo se repitan más frecuentemente, ya que contribuyen al fomento de la cultura entre los internos de todas las cárceles de España. Nosotros los presos, debemos ser los primeros beneficiarios de cualquier actividad cultural, ya que nos ayudará a hacer más liviana la horrible carga que soportamos, como es la pérdida de libertad y sentará las bases hacia el camino de la reinserción social”.
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La libertad de la palabra
Últimos comentarios de los lectores (2)
104 | Miguel Mendoza - 03/05/2006 @ 14:13:14 (GMT+1)
La dirección de la Web de la Fundación Trece Rosas es la siguiente: www.trecerosas.es
103 | Miguel Mendoza - 03/05/2006 @ 14:11:45 (GMT+1)
A/A Luis Medel. Estimado Luis: Sólo quería darte mi más sincera enhorabuena por tu artículo titulado "La libertad de la palabra" y quería aprovechar la ocasión para presentarme. Mi nombre es Miguel Mendoza y soy el director de la Fundación Trece Rosas, de la que es presidente José Cepeda, diputado socialista en la Asamblea de Madrid. En el Patronato de la Fundación tenemos el honor también de contar con Santiago Carrillo, así como con otras destacadas personalidades de la vida política de nuestro país, como José Acosta, diputado del PSOE en el Congreso o Encarnación Moya, alcaldesa de Chinchón hasta hace poco más de dos meses. Desde la Fundación te invitamos a visitar nuestra Web por si fuera de tu interés y quedamos a tu disposición para lo que consideres oportuno. Gracias por tu atención. Recibe un cordial saludo. Atentamente, Miguel Mendoza Director Fundación Trece Rosas 91 545 30 86 667 461 389
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