El Instituto Español de Gastronomía abrirá pronto sus puertas en el Seminario Mayor
Última actualización 18/02/2008@00:00:00 GMT+1
El 22 de marzo de este año se presentó en Sigüenza el proyecto del futuro Instituto Español de Gastronomía, una iniciativa que cuenta con el apoyo de la Junta de Comunidades (el propio presidente José Mª Barreda estuvo en la presentación) y con la bendición del obispo, José Sánchez, que ha ‘cedido’ parte de las instalaciones del Seminario Mayor. Las obras ya están en marcha y Sigüenza ha puesto en este proyecto grandes esperanzas de futuro.
Hace apenas unos meses nadie en Sigüenza sabía qué es el Instituto Español de Gastronomía. Hoy muchos seguntinos siguen sin saber definir con términos exactos qué es este organismo, pero gran parte de ellos puede aventurar sin riesgo a equivocarse que pronto será uno de los motores económicos del municipio. De momento nace con todo a favor, incluida la bendición de la Iglesia.
Esa bendición se remonta varios años atrás y tiene su origen en el mal estado del Seminario Mayor, un edifico del siglo XVII que se había quedado casi sin vida por el descenso en el número de seminaristas (actualmente estudian menos de 10 en una pequeña zona del edifico reformada hace varios años) y que presentaba un avanzado estado de abandono. Consciente de esa situación y de que el arreglo era imposible a través de los fondos propios de la Diócesis, el obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, se puso manos a la obra. Su objetivo no era otro que buscar una solución que conjugara dos factores: evitar que parte del edificio se viniera bajo con una actividad que fuera compatible con la filosofía religiosa y docente que debe tener un seminario.
A priori, la iniciativa que finalmente triunfó cumple con esos dos requisitos. Según se explicó en la presentación del proyecto, el Instituto ocupará unos 10.000 metros cuadrados del Seminario que estaban en desuso y que serán rehabilitados para albergar todas las dependencias. Entre otras, están previstas zonas de alojamiento, aulas-cocina, aulas de clases teóricas y conferencias, biblioteca, auditorio, aulas de degustación, área de exhibiciones, museo, restaurante, así como un área comercial donde se venderán artículos relacionados con el mundo de la gastronomía. Además, se diseñarán áreas específicas para atender a niños y personas mayores.
La inversión prevista será muy importante, y supondrá la creación de 150 puestos de trabajo directos y 400 indirectos Las obras de rehabilitación respetarán los elementos arquitectónicos originales e incluso recuperará espacios hoy perdidos. Su director es el arquitecto Javier Hernández Romero, que ha colaborado, entre otros, en la rehabilitación de la catedral de Alcalá de Henares y el Palacio Episcopal de Murcia.
En cuanto a los plazos, se espera que las obras estén acabadas en unos meses y que el Instituto pueda estar funcionando en el verano de 2008, coincidiendo con la celebración de la Exposición Universal de Zaragoza.
Un poco de todo
¿Qué se hará en este instituto una vez rehabilitado? Pues prácticamente todo tipo de actividades relacionadas con el mundo de la gastronomía. Por ejemplo, habrá cursos destinados a profesionales y a estudiantes de cocina dedicados a temas como la cocina española y mediterránea, las artes culinarias, artes en panadería y pastelería, nutrición y sanidad o dirección de servicios alimentarios y estudios profesionales sobre enología. Esos cursos variarán mucho dependiendo del nivel de los alumnos, ya que estará abierto tanto a los profesionales de primer nivel como a escolares que acudan para conocer los detalles de una cocina saludable.
Pero la actividad de este centro no se quedará ahí. Las instalaciones estarán dotadas de la última tecnología en materia culinaria y contarán con profesorado de primera, lo que permitirá realizar demostraciones públicas de cocina, eventos especiales o seminarios. Además, el Instituto seguntino se convertirá en un centro de referencia en la investigación de la dieta mediterránea y las Denominaciones de Origen. Asimismo, los visitantes podrán comer en el restaurante de alta cocina o en el de comida casera, comprar libros, herramientas y ropa de cocina y productos alimentarios especiales. Y en esa oferta también habrá un espacio importante para los productos locales. Los que no tengan suficiente con todo lo anterior, podrán disfrutar también del magnífico entorno que ofrecen tanto el Seminario como la propia ‘Ciudad del Doncel’.
Todo esto hace que el IEG no sea sólo una escuela de cocina. Así al menos lo explican sus responsables, que destacan la amplia variedad de las actividades y, por encima de todo, la calidad que pueden ofrecer en aspectos como la formación para jefes de cocina profesionales y para personas y grupos de empleados en el sector de servicios alimentarios y cuyas demandas sean especializadas. Los cursos costarán entre 250 y 350 euros por día sin incluir costes de residencia pero incluyendo todos los ingredientes y productos necesarios para el curso.
Expertos mundiales
Otra duda que ha surgido al conocer el proyecto es quién está detrás. Y para contestar a esta pregunta debemos aportar dos nombres: Nuria Goytre (analista financiero y de inversión) y James Macmillan-Scott (bancario). Ellos dirigen un equipo que está formado por profesionales de primera fila tanto en el ámbito gastronómico como en el financiero. Por ejemplo, uno de sus colaboradores es el grupo de Asociados Senior, en el que se encuentran Clara Maria González de Amezúa, José Carlos Capel (también fundador de Madrid-Fusión) y José Andrés, el ‘chef’ de Televisión Española que está considerado como el introductor de las tapas en Estados Unidos y que es también director de las Artes Culinarias Españolas del IEG. También cuentan con el apoyo y asesoramiento de nombres de la talla de Ferrán Adriá, José Maria Arzak, Martin Berasategui o Dan Barber, pionero en cocina orgánica en Estados Unidos.
Y es que este es un proyecto estrechamente relacionado con Estados Unidos, porque el equipo directivo del Instituto está trabajando con el Culinary Institute of America, referencia global en el sector culinario y de artes gastronómicas. Tan buena es la colaboración que incluso parte del profesorado ha sido preparado allí.
Además, la iniciativa cuenta con el respaldo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El propio presidente Barreda estuvo en la presentación del proyecto, acto en el que destacó sus bondades. “Es una solución inteligente para recuperar un elemento de nuestro patrimonio y enriquecer la oferta turística de esta localidad promocionando, además, nuestros productos gastronómicos y enológicos”. Barreda incidió también en el apartado pedagógico. “Nace con una gran ambición pedagógica y con el objetivo de desarrollar también una importante labor investigadora. Creo en él, estoy convencido de que va a ser muy beneficioso para Sigüenza y para toda Guadalajara”.
Motor económico
Otra de las preguntas que surgen al hablar de este proyecto es por qué se eligió Sigüenza, una duda que su responsable despejaba en la presentación. “No tuvimos ninguna duda. Es el mejor entorno y está muy bien comunicado. Además, creemos que el edificio es otro gran atractivo”, aseguraba Goytre. Y es que no debemos olvidar que Sigüenza está a una hora y media de Madrid en coche (incluido el Aeropuerto, una de sus grandes bazas), que está comunicada por tren y que es el segundo destino turístico de Castilla-La Mancha tan sólo por detrás de Toledo. A esas cifras ayudará también el Instituto, un proyecto que prevé la creación de 150 puestos de trabajo directos y cerca de 400 indirectos y que se convertirá pronto en uno de los motores económicos de la ‘Ciudad del Doncel’.
Seguro que muchos de ellos llegarán al reclamo de esos grandes nombres que antes hemos citado y de lo que ya se conoce como el turismo gastronómico, una industria que avanza a pasos agigantados y que es capaz de generar grandes movimientos de dinero y de dinamizar el turismo de una determinada zona o ciudad. ‘La Rioja’ y su turismo del vino son un claro ejemplo. Ahora Sigüenza quiere subirse a ese tren con forma de menú que ya ha ganado el premio de la presentación. Ahora llega lo difícil: deleitar al paladar con el sabor de los platos y el postre del éxito.