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Hemeroteca :: Edición del 27/04/2007 | Salir de la hemeroteca

Carlos A. García Llorente

Última actualización 27/04/2007@00:00:00 GMT+1
A los seres humanos nos gustan los espejos. Cuando nos levantamos, en pocos minutos ya nos hemos enfrentado a su juicio nada benévolo, hemos reconocido como propia la imagen que nos devuelven y nos han servido como catapulta para salir a la calle y, por ejemplo, disponernos a leer un artículo como este, tan alejado en apariencia de la Economía.
Pero no se equivoque: estamos tratando de economía en pequeña y gran escala. Veámoslo.

Dentro de las actividades económicas, con fecha fija en el calendario, hay dos géneros de obligaciones que a algunos les resultan especialmente temibles: las citas con Hacienda y las ferias de muestras. Por algún extraño problema evolutivo, no faltan las empresas en España que sienten una aversión casi natural a considerar las obligaciones fiscales y la promoción de sus productos o servicios como algo connatural a su actividad. Son los mismos que sobreviven anclados a su unilateral visión del empresario como generador de beneficios contantes, sonantes e inmediatos, desde la cadena de producción a la caja fuerte del despacho de dirección. Si esos empresarios fueran marxistas no dudarían en reclamarse las plusvalías a sí mismos. Pero, afortunadamente, el mundo de la empresa es una realidad mucho más variada.

La actividad empresarial no es –y nunca se debería considerar– como un epifenómeno de la realidad social. La vida empresarial está imbricada en el pulso de las sociedades. Es inseparable de ellas, porque las empresas son sociedad en estado puro. Eso, que para muchos es una verdad digna de Perogrullo, pasar por ser un descubrimiento todavía pendiente en demasiados despachos de emprendedores o de políticos.

Para los convencidos y para los ignorantes, las ferias de muestras son una oportunidad única de ponerse en situación. Valga como ejemplo ExpoGuadalajara, la cita anual que reúne en Guadalajara a decenas de miles de personas para darse la oportunidad de mirarse ante el espejo. Así lo hace la gente de la calle, pero también empresarios de toda condición, para ver y para ser vistos. ExpoGuadalajara viene a ser una suerte de gran plaza pública –necesitada de mejores infraestructuras públicas, como muchas plazas– pero abarrotada de motivos para el interés por sus cuatro esquinas.

Tan espejo de la provincia y de parte del Corredor es ExpoGuadalajara que consigue el milagro de replicar a lo largo de los días en que permanece abierta a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en forma de diferentes departamentos. Si la Consejería de Vivienda y Urbanismo es una de las más fieles presencias (la coyuntura de arranque del siglo nos ahorra más explicaciones) lo mismo ha podido decirse de Industria y Tecnología, Trabajo y Empleo y de los siempre eficacísimos responsables de la promoción turística desde la Administración regional. Ellos han sabido hacer de ExpoGuadalajara un buen escaparate de su labor, pero quizá en esta próxima edición hayan de quedar un tanto eclipsados por otra de las consejerías regionales: la de Educación y Ciencia. No faltarán motivos para ello, puesto que dentro de nuestra feria se van a presentar las 16 familias de la Formación Profesional de más de 35 institutos o centros educativos de Educación Media o Superior. Será una oportunidad única para que todos veamos –y los empresarios en primer lugar– desde cómo se fabrica una aspirina o se hace un electrodiagnóstico de un automóvil; asistiendo a demostraciones de peluquería, reflexología o podología; siguiendo las evoluciones de un soldador en su cabina, cómo se realizan unos primeros auxilios o se preparan platos de alta cocina. Lo importante no será sólo lo que se hace sino quién lo hace: jóvenes preparados en nuestros sistema formativo, cerca de nosotros y ansiosos por integrarse en nuestras empresas.

Esa combinación entre lo lúdico y lo divulgativo ha sido una constante para la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Guadalajara como organizadora de esta Feria. Por ese motivo afrontamos la Pasarela de Jóvenes Diseñadores, que de nuevo será una de las citas seguidas con mayor expectación, prueba de su reiterado éxito de público. Y quizá ese afán por aportar un foro que fuera a la vez escaparate y espejo de cómo somos en Guadalajara es lo que ha propiciado un continuo crecimiento en el número de participantes, que su actual emplazamiento ya no puede asumir con la requerida amplitud.

En 2007, la superficie disponible se agotó en apenas unos días, pese a aumentarla en otros 650 metros cuadrados cubiertos sobre la edición precedente. Los 7.000 metros cuadrados bajo techo disponibles son un dato revelador, pero insuficiente para responder a la demanda… pero es que ya no hay más posibilidades de crecimiento sin una nueva ubicación. Será la Feria que es posible hacer, suficiente para recibir 70.000 visitantes en cuatro días, con más de 25 autobuses fletados desde localidades cercanas, pero también una Feria que no sacia nuestros deseos de avanzar por este camino.

Se escapa a toda razón que Guadalajara no tenga un Palacio de Exposiciones y Congresos. Se escapa a toda razón, aunque sobren razones concatenadas para explicarlo. Esas mejor las dejamos para las bambalinas de la pequeña historia local, tramoya donde las obras de enredo tejen sus mejores guiones. Pero Guadalajara lo que necesita no es un teatro, que ya lo tiene, sino un Palacio de Exposiciones y Congresos. Lo demás serán paños calientes.

La Cámara Oficial de Comercio e Industria de Guadalajara viene ofreciendo desde hace años su proyecto para una instalación ambiciosa y notoriamente necesaria. La capital alcarreña está más cerca por tiempo de desplazamiento de Ifema que buena parte del municipio de Madrid. Y es ahí donde entendemos que se abre una vía de colaboración mutuamente beneficiosa con el órgano ferial madrileño.

Las Cámaras Oficiales de Comercio e Industria sabemos cuál es nuestro oficio y nuestro fin. Porque sabemos hacerlo, nuestra capacidad organizativa de eventos feriales se pone de manifiesto una y otra vez. Así será en Guadalajara del 3 al 6 de mayo. Allí les esperamos, para que dispongan de un espejo y de un escaparate de nuestra economía. Ustedes decidirán si prefieren ver, verse, mirar, compararse o simplemente pasar un rato agradable a prueba de aburrimiento. Sea como sea, les esperamos.

Carlos A. García Llorente es Secretario General de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Guadalajara
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